“Yerran quienes sostienen la necesidad de dejar del lado el bronce para rescatar al hombre”. Reflexiones del Presidente del Instituto Nacional Sanmartiniano.

Gral (R) Diego A. Soria. Presidente del Instituto Nacional Sanmartiniano
Gral (R) Diego A. Soria.

En una nueva conmemoración del fallecimiento del Gral.  Don José de San Martín, el Presidente del  Instituto Sanmartiniano Gral. (R) Diego A.Soria nos acerca sus reflexiones para comprender la diferencia entre la historia sobre el héroe, y la pseudohistoria que predende opacar el virtuosismo indiscutido del Libertador, so pretexto de “humanizar” y “desmitificar” su figura.

El reconocimiento  a la figura del Gral.  San Martín encuentra sustento indiscutido, según el Gral. Soria,  en el concepto de Justicia. Es justo que: “ la Argentina le tribute el testimonio de su admiración y agradecimiento. No debemos olvidar que sacrificó su vida, sus bienes, su ambición y su tranquilidad. Le dedicó su capacidad y su esfuerzo a la independencia de la Patria, la libertad de los pueblos sudamericanos, su derecho a la autodeterminación y el respeto a las normas jurídicas que regulan la vida de los países civilizados”. San Martín, asegura, es el artífice de “esos bienes inestimables de cuyos frutos podemos disfrutar actualmente”.

La idea de prócer aprendida y aprehendida desde muy pequeños, guarda similitud en su esencia con la de héroe. En tal sentido, el Gral. Soria nos explica: “Los pueblos de la antigüedad clásica llamaban héroe al hombre nacido de un dios y una mujer mortal, o de un mortal y una  diosa. Ese ser era considerado un semidios que como los dioses poseía virtudes y defectos pero no gozaba como ellas de la inmortalidad. Con el correr del tiempo se llamó héroe al ser un humano que por haber realizado acciones relevantes , era admitido tras su muerte en el Olimpo, donde moraban los dioses, pasando así a ser inmortal. Nuestra interpretación del héroe es distinta: Héroe es para nosotros el hombre que se destacó de entre sus semejantes por el ejercicio de las virtudes cívicas realizado hasta el máximo posible. Pero héroe como paradigma de virtudes, hay uno, el Libertador San Martín, porque tan virtuoso fue como ciudadano que llevó su concepción del servicio a la causa de la libertad hasta el extremo de negarse a sí mismo, como lo hizo al renunciar al mando político y militar, para asegurar con ello el triunfo final de la causa independentista de los pueblos americanos”

La validez de las corrientes de investigación histórica que pretenden despojar a San Martín de su halo de heroísmo, es virtualmente descalificada por el Presidente del Instituto Nacional Sanmartiniano al afirmar. “Bien le cuadra a San Martín el concepto de héroe. Dicho esto sin desconocer que puede haber tenido, como es propio del ser humano, defectos, actitudes negativas, o haber cometido errores o alguna injusticia; pero todo esto quedó ampliamente superado por el ejercicio heroico de las virtudes fundamentales. Y esto, y no aquello, es lo que importa destacar.

Hace unos años se inició una campaña de desprestigio de su figura con el pretexto de “humanizar” al prócer, bajándolo del bronce. Quienes ejercitan esta empresa, lo hace a través de libros que se basan en campañas de difamación que desarrollaron sus enemigos políticos, a través de textos sacados de contexto o directamente en base a versiones descabelladas fruto de la imaginación de los autores”.

Las razones o motivaciones de quienes pretenden despojar a nuestros héroes de sus méritos no se vinculan de manera alguna con pretensiones científicas en el estudio de la historia, más bien se toman de la mano con una especie de sentido mercenario de la investigación histórica. Este tipo de versiones sobre la historia –afirma nuestro entrevistado- “se hace para justificar posturas ideológicas. En otros casos porque el interés del público por conocer nuestra historia para tratar de explicar nuestro presente se ha acrecentado y ello da pie a una verdadera industria del escándalo. Con ello se engaña a la gente, haciéndole creer que esas versiones noveladas son la verdadera historia”.

Para finalizar, el máximo referente del Instituto Sanmartiniano nos ofrece una reflexión que invita a pensar si la imagen que queremos tener del Padre de la Patria es la que debemos tener, o la que queremos tener: “Es evidente que yerran quienes proponen la conveniencia de mostrar las flaquezas, las debilidades, los defectos, que quizás tuvieron en algún momento de su existencia esos hombres a quienes hoy venera la gratitud nacional. Se equivocan quienes predican esto porque no entienden que lo importante es proponer como modelo a quien buscó en su vida ser mejor. Yerran quienes sostienen la necesidad de dejar de lado el bronce para rescatar al hombre, sin darse cuenta que el bronce constituye el reconocimiento de sus compatriotas a un ser relevante por esta o aquella virtud y por su heroísmo”


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