Cañadón Misioneros, principio de Puerto Santa Cruz y el primer inmigrante croata.

 Siendo niño creí por mucho tiempo que “Cañadón Misioneros” debía su nombre a la labor desarrollada en la zona por los misioneros Salesianos llegados a Puerto Santa Cruz, traídos por su primer gobernador Carlos María Moyano. No sé si porque, siendo alumno del “Domingo Savio” y como los jueves a la tarde que no había clases, casi siempre íbamos de paseo junto a los pupilos a la chacra que en la zona tenía los Salesianos, titánica obra del maestro Andrés Tazarek, fue  quizás lo que alimentó en mí esa certeza. Lo cierto es que pasado los años y perdida la inocencia de aquellos hermosos días fui conociendo la verdadera historia sobre su nombre. 

Mateo Paravic Randic.
Mateo Paravic Randic.

El 2 de Junio de 1862 y procedente de las Islas Malvinas llega al lugar, conocido como Weddell Bluff en la margen derecha del Río Santa Cruz,  la goleta Allen Gardiner enviada por la “South Américan Missionary Society” que,  a bordo traía a los catequistas anglicanos Teófilo Smid y Juan Federico Hunziker para iniciar a los indígenas en los misterios de la fe. Aportaban la experiencia de una misión similar en Tierra del Fuego siendo acompañados más tarde en la empresa, entre otros pastores anglicanos, por Allen N. Gardiner (h) y un personaje al que me referiré más adelante y que,  el reverendo Stirling, superintendente de las misiones de América austral, en una carta escrita a Londres en 1864, llama Matthew Paravick. 

El optimismo de Schmid se ve reflejado en una carta que escribiera desde Santa Cruz en Julio de 1862 en la que comenta:”Ni el señor Hunziker ni Gardiner hubieran esperado gozar de las comodidades y el abrigo que ahora poseemos; con las tablas que compré al señor Goss, José construyó una habitación anexa a la pequeña choza, terminándola completamente a la semana de establecer nuestra base aquí, el sábado 7 de Junio. Es una habitación de 6 por 6 por 8 pies; no teniendo ventanas, José puso un vidrio a cada una de las paredes de la nueva pieza.”

Con referencia al tiempo comenta: “El clima de Santa Cruz parece muy bueno; quiero decir con ello que no sufrimos con la humedad, tan molesta en las Falklands” aunque más adelante cambia de parecer pues en la misma carta, que era como una especie de diario, dado que la seguía escribiendo hasta encontrar el medio con el cual enviarla, en Agosto agrega:” Esperábamos que llegaran algunos buques de las Islas; pero por lo visto, no han podido zarpar en este invierno tan tormentoso. Estoy ansioso por enviar mis noticias y recibir las de ustedes. La semana pasada tuvimos mucha nieve y frío intenso, no pudiendo trabajar en la quinta pues el suelo se hallaba, y se halla aún totalmente congelado”. Agosto es también el mes en el que toman el primer contacto con uno de los indios que tenían un campamento al norte del río y es así que el 18 de Septiembre los visita un pequeño grupo de éstos, veintidós en total, entre hombres, mujeres y niños. Los Tehuelches en forma muy esporádica y poco numerosa llegaron al lugar y cuando luego de un año se hizo presente una concentración mayor fue para discrepar con la concepción misionera de los utópicos evangelizadores que pretendían asentar a quienes en realidad, eran seres errantes acostumbrados por los navegantes de la zona a comerciar sus pieles y plumas por víveres y especialmente licor. 

El mismo Schmid al regresar junto a Hunziker a Santa Cruz, desde la isla Keppel a donde habían ido con el propósito de tomarse un descanso junto a otros misioneros e indios allí radicados, cuenta: “El día 22 (Septiembre 1863) el señor Hunziker y yo y los dos patagónicos nos embarcamos para Santa Cruz donde al llegar comprobamos que los indios se habían ido hacía ya algún tiempo, dirigiéndose la mayor parte hacia el norte y los demás hacia el sur; con pesar debo añadir que se negaron a volver a Santa Cruz, a menos que pudiéramos ofrecerles otra clase de motivos para hacerlo que simple visitas; querían, simplemente, que comerciáramos con ellos, a cambio de pieles y plumas. Este repentino vuelco de su actitud hacia nosotros no era nada tranquilizador y se debía que un cierto capitán norteamericano de las Falklands, ni bien oyó que un gran número de indios habían llegado a Santa Cruz, apareció enseguida con un cargamento de bebidas, para comerciar. 

Borracheras y querellas se generalizaron y, en tales circunstancias, consideramos que lo mejor era abandonar el lugar, no ya por miedo de que peligraran nuestras vidas sino por la certidumbre de que no podríamos continuar la obra de Dios y ser, al mismo tiempo traficantes. Por lo tanto, deshicimos la pequeña choza y, levantando cuanto habíamos traído nos embarcamos en la Allen Gardiner con destino al río Negro”. Terminando así ese intento evangelizador que duró poco más de un año y que diera su nombre al lugar. 

Y volviendo a lo escrito más arriba, al final del segundo párrafo: ¿Quién era en realidad el “Pastor” Mattehw Paravick?”.

 Su verdadero nombre era Mateo Paravic Randic nacido en Krasica, Bakar, cerca de Rijeka, Croacia, en 1836 por lo que al llegar a lo que pretendía ser a la Misión de Santa Cruz contaba con escasos veintisiete años. A comienzo de la década de 1860 emigra a América donde arriba a Buenos  Aires. Luego de corta estadía lo encontramos en las Islas Malvinas en las que toma contacto con los miembros de la South American Missionary Society. 

¿Cómo Paravic, nacido y criado en la fe católica se convierte en pastor anglicano?

 Se cree que viendo la oportunidad de encontrar un trabajo estable y bien remunerado lo acepta como salida laboral, por lo que terminado su aprendizaje en Malvinas, en Agosto de 1863 llega a Santa  Cruz para colaborar en la evangelización del pueblo Tehuelche. 

Llega a estar poco más de un mes debido al desmantelamiento de la Misión por los hechos más arriba narrados.  Tiempo después, aprovechando la experiencia adquirida en su trato con los Tehuelches, decide incursionar por su cuenta en tierras patagónicas llegando así en 1872 a Punta Arenas, importante colonia Chilena, que era en ese entonces un atrayente polo para miles de aventureros, especialmente por la fiebre del oro desencadenada en la zona por el descubrimiento del dorado metal en Cabo Vírgenes y Tierra del Fuego. 

El comerciar con los indios, especialmente en pieles y sus largas correrías por la Patagonia Argentina-Chilena, no fue motivo para que el 28 de Septiembre de 1876 contrajera matrimonio en la Catedral de Punta Arenas con la chilena Celinda  Galdames Lucero de cuya unión nacieron sus hijos Mateo Primero fallecido en 1877, y Mateo Segundo que dejó una descendencia de la que aún encontramos ramificaciones en Chile y en nuestra Patagonia Argentina. 

Entusiasmado con las oportunidades de progreso de la zona,  trajo de Croacia a su hermano Simón, y a su sobrino Iván junto a su esposa é hijos. Hombre emprendedor tuvo un almacén de ramos generales, incursionando con mala fortuna en la actividad ganadera, por lo que junto a su sobrino Simón Juan, retoma la aventura del oro esta vez en la denominada Zanja a Pique, en las proximidades de Cabo Vírgenes, de donde regresan luego de algunos meses con tres kilos del preciado metal. 

El importante tráfico marítimo en la zona, al ser el Estrecho de Magallanes ruta obligada hacia el Pacífico, hizo de Punta Arenas un lugar clave para el abastecimiento no sólo del sur Chileno, sino también de los puertos patagónicos de la costa Atlántica Argentina. Viendo el negocio, nuestro personaje en la década de 1880 compra la goleta Victoria, registrando un intenso movimiento de fletero en los primeros meses de 1889.

Realiza diversos viajes al estuario del Río Santa Cruz en uno de los cuales, naufragada la embarcación, pierde la vida su capitán y armador Mateo Paravic el 18 de Marzo de 1889, a los 53 años de edad. 

Fue uno de los tres primeros croatas afincados en la Patagonia Chilena en l874 y curiosamente pierde la vida en el mismo lugar donde 26 años antes tocara por primera vez suelo Santacruceño. 

Me pareció oportuno recordar – en estas particulares fechas-  la génesis del nombre de “Cañadón Misioneros” y la figura, desconocida para la mayoría de nuestros vecinos, de Mateo Paravic Randic quien fuera sin ninguna duda el primer Croata en arribar a Puerto Santa Cruz abriendo la ruta de quienes, viniendo varios años después mayoritariamente de la zona Dálmata Croata, se afincaron en esta tierra en la que formaron su familia y a la que quisieron como propia. 

Fuentes:

Misionando por Patagonia Austral 1858-1865 en la Biblioteca del Instituto de Historia Argentina “Dr. Emilio Ravignani”

Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Bs. As.

Dejaron huella – Nota en la Revista “Male Novine” de la colectividad Croata de Punta Arenas.  

 Marco Luis Marinkovic


2 comentarios acerca de “Cañadón Misioneros, principio de Puerto Santa Cruz y el primer inmigrante croata.

  1. Marquitos: excelente relato realizado con notable rigor histórico, donde destacas los inicios de Puerto Santa Cruz sino tambien rindes un hermoso y merecido homenaje a la comunidad croata que como los miembros de tu familia ayudaron a crecer a ese hermoso lugar. Tambien yo me enteré con mis lecturas mucho despues y de grande porque era el nombre de Cañadon Misioneros, en el libro de relatos “Barridos por el viento ” cuenta la historia de los misioneros y su mision anglicana. Gracias por esta historia y un abrazo.

  2. Hola: Soy Fernanda Rismondo Osuna, nieta de Ivka Paravic Mikulicic, hija de Juan Simón Paravic. Curiosamente he llegado a vivir a Punta Arenas, a la tierra de mis ancentros, con un especial interés por conocer las raices de mi familia. Me he encontrado con tu artículo, y he podido saber más de la historia de mi famiia, lo cual agradezco enormemente. Mi ignoracia es infinita, y he buscado en los libros de historia de inmigrantes yugoeslavos de la época y fuera de uno de Mateo Martinic, que contiene la misma foto de tu artículo, no tengo mas información. Mi padre, Carlos Juan Rismondo Paravic, nació en Santa Cruz, cuando mi abuelo Leo Rismondo y su esposa Ivka fueron, al parecer, a abrir una sucursal del Banco Yugoeslavo a esa ciudad.
    Estaría eternamente agradecida si pudieras guiarme en mi busqueda.

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