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Puerto Santa Cruz
10 Septiembre 2010
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Historias

La huelga…

Jueves, 1 Julio, 2010

Por Graciela Deibe.

Eduardo y Nancy Gorbea eran de la ciudad de Santa Fe, habían llegado a Puerto Santa Cruz en la misma época que los cordobeses Ricardo e Irene Fonzo. Los dos matrimonios se instalaron en el lugar porque ellos venían para trabajar en La Anónima.

Los Fonzo: Ricardo e Irene.

Los Fonzo: Ricardo e Irene.

Corría el año 1958, los sindicatos peronistas combatían duro al gobierno del Dr. Arturo Frondizi que no había cumplido su promesa secreta realizada al Gral. Perón de que a cambio de los votos peronistas que le permitirían ser Presidente de los argentinos, él levantaría la proscripción del Peronismo y permitiría el regreso del líder al país. Dicho pacto no fue cumplido por quien alcanzó el rango de Primer Mandatario y por eso los sindicatos desestabilizaban al gobierno con huelgas conflictivas. La de los Bancarios trajo como consecuencia el despido de numerosos trabajadores. En ese momento, tanto Fonzo como Gorbea entran a trabajar en la sucursal del Banco Nación. El primero fue enviado por un tiempo a Río Turbio a cumplir sus funciones laborales, y el segundo a Río Gallegos.
La familia Fonzo se afincó en la provincia mientras que los Gorbea regresaron con los años a su lugar de origen.

Recuerdo la rifa de un auto del Club Sportivo. Papá estaba en la comisión, creo que era el tesorero, era toda una novedad que sortearan un auto, ¡era un premio de mucho valor para aquellas épocas! Estaban todos los del Club muy atentos y ansiosos por saber cual era el número ganador, finalmente se enteran que se lo había sacado la Familia Fonzo. Apenas saben el número, van a la casa a  avisarles y se encuentran con los Fonzo haciendo su vida tranquilamente, ¡totalmente ajenos al revuelo que estaban levantando en el pueblo al ser los ganadores! Los Fonzo… ¡Qué lindos ejemplares de seres humanos! Cordobeses con su tonadita típica, llegaron muy jóvenes a Puerto Santa Cruz, fueron queridos amigos de mis padres. Ricardo e Irene…, ella fue una de las primeras profesoras de Gimnasia en Santa Cruz, creo que la primera, en épocas donde no había gimnasios ni señoras dispuestas a cuidar su cuerpo como se estila hoy en día. Irene, señora pudorosa que no tuteaba a su esposo sin embargo no paraban de tener niños; formaron una familia numerosa. Recuerdo que ella siempre decía con su tonada tan graciosa: “Téngame la niña, Ricky”. Su segundo hijo: Ceferino (el muchacho cargaba con varios nombres en honor a parientes) falleció joven. Se lo recuerda en El Chaltén porque creo que allí era Guarda parque.

 Una familia hermosa que supo ser compañía de mi querida abuela Florentina.

En memoria de Ricardo e Irene Fonzo.

Tardes de radio y tejido

Jueves, 1 Julio, 2010

Por Graciela Deibe. 

BN de Puerto Santa Cruz.

BN de Puerto Santa Cruz.

Jorge Musso era el Tesorero del Banco Nación. Había llegado a Puerto Santa Cruz con su esposa Beatriz; allí nacería su hijo Daniel. Vivían en una de las casas del Banco destinadas a su personal jerárquico, hermosas viviendas de dos plantas construidas en el solar del edificio.
Beatriz se hizo muy amiga de Mamá. Se reunían periódicamente para charlar, escuchar la radio, tejer prendas para sus familias, tomar mate mientras Daniel y yo jugábamos en el corralito con los juguetes.
Pasaron unos años y les llegó un nuevo traslado. Se fueron despidiéndose de todos sus amigos. Con el tiempo fueron llegando algunas noticias: había nacido un nuevo hijo, Mauricio; se habían instalado en Pergamino.
En el año 1976 nos reencontramos cuando vine a vivir a esta ciudad. Don Jorge seguía siendo el Tesorero del Banco Nación, Beatriz continuaba con sus tareas de ama de casa y sus hijos ya eran unos muchachos. Daniel estudiaba veterinaria, Mauricio se destacaba como basquetbolista en los clubes locales. El recuerdo de su vida en el Sur era permanente y en cada conversación pedían noticias de los amigos queridos que habían quedado en Santa Cruz.  Llegaron los nietos y la jubilación para Jorge, la vida cotidiana en esta ciudad del norte bonaerense continuó para ellos.
Hace casi cinco años que Don Jorge ya no está, Beatriz pelea valientemente con sus problemas de salud. Cada vez que nos encontramos resurge el cariño y los recuerdos lejanos de aquella Patagonia que cobijó a dos jóvenes familias.

Cañadón Misioneros, principio de Puerto Santa Cruz y el primer inmigrante croata.

Domingo, 30 Mayo, 2010

 Siendo niño creí por mucho tiempo que “Cañadón Misioneros” debía su nombre a la labor desarrollada en la zona por los misioneros Salesianos llegados a Puerto Santa Cruz, traídos por su primer gobernador Carlos María Moyano. No sé si porque, siendo alumno del “Domingo Savio” y como los jueves a la tarde que no había clases, casi siempre íbamos de paseo junto a los pupilos a la chacra que en la zona tenía los Salesianos, titánica obra del maestro Andrés Tazarek, fue  quizás lo que alimentó en mí esa certeza. Lo cierto es que pasado los años y perdida la inocencia de aquellos hermosos días fui conociendo la verdadera historia sobre su nombre. 

Mateo Paravic Randic.

Mateo Paravic Randic.

El 2 de Junio de 1862 y procedente de las Islas Malvinas llega al lugar, conocido como Weddell Bluff en la margen derecha del Río Santa Cruz,  la goleta Allen Gardiner enviada por la “South Américan Missionary Society” que,  a bordo traía a los catequistas anglicanos Teófilo Smid y Juan Federico Hunziker para iniciar a los indígenas en los misterios de la fe. Aportaban la experiencia de una misión similar en Tierra del Fuego siendo acompañados más tarde en la empresa, entre otros pastores anglicanos, por Allen N. Gardiner (h) y un personaje al que me referiré más adelante y que,  el reverendo Stirling, superintendente de las misiones de América austral, en una carta escrita a Londres en 1864, llama Matthew Paravick. 

El optimismo de Schmid se ve reflejado en una carta que escribiera desde Santa Cruz en Julio de 1862 en la que comenta:”Ni el señor Hunziker ni Gardiner hubieran esperado gozar de las comodidades y el abrigo que ahora poseemos; con las tablas que compré al señor Goss, José construyó una habitación anexa a la pequeña choza, terminándola completamente a la semana de establecer nuestra base aquí, el sábado 7 de Junio. Es una habitación de 6 por 6 por 8 pies; no teniendo ventanas, José puso un vidrio a cada una de las paredes de la nueva pieza.”

Con referencia al tiempo comenta: “El clima de Santa Cruz parece muy bueno; quiero decir con ello que no sufrimos con la humedad, tan molesta en las Falklands” aunque más adelante cambia de parecer pues en la misma carta, que era como una especie de diario, dado que la seguía escribiendo hasta encontrar el medio con el cual enviarla, en Agosto agrega:” Esperábamos que llegaran algunos buques de las Islas; pero por lo visto, no han podido zarpar en este invierno tan tormentoso. Estoy ansioso por enviar mis noticias y recibir las de ustedes. La semana pasada tuvimos mucha nieve y frío intenso, no pudiendo trabajar en la quinta pues el suelo se hallaba, y se halla aún totalmente congelado”. Agosto es también el mes en el que toman el primer contacto con uno de los indios que tenían un campamento al norte del río y es así que el 18 de Septiembre los visita un pequeño grupo de éstos, veintidós en total, entre hombres, mujeres y niños. Los Tehuelches en forma muy esporádica y poco numerosa llegaron al lugar y cuando luego de un año se hizo presente una concentración mayor fue para discrepar con la concepción misionera de los utópicos evangelizadores que pretendían asentar a quienes en realidad, eran seres errantes acostumbrados por los navegantes de la zona a comerciar sus pieles y plumas por víveres y especialmente licor. 

El mismo Schmid al regresar junto a Hunziker a Santa Cruz, desde la isla Keppel a donde habían ido con el propósito de tomarse un descanso junto a otros misioneros e indios allí radicados, cuenta: “El día 22 (Septiembre 1863) el señor Hunziker y yo y los dos patagónicos nos embarcamos para Santa Cruz donde al llegar comprobamos que los indios se habían ido hacía ya algún tiempo, dirigiéndose la mayor parte hacia el norte y los demás hacia el sur; con pesar debo añadir que se negaron a volver a Santa Cruz, a menos que pudiéramos ofrecerles otra clase de motivos para hacerlo que simple visitas; querían, simplemente, que comerciáramos con ellos, a cambio de pieles y plumas. Este repentino vuelco de su actitud hacia nosotros no era nada tranquilizador y se debía que un cierto capitán norteamericano de las Falklands, ni bien oyó que un gran número de indios habían llegado a Santa Cruz, apareció enseguida con un cargamento de bebidas, para comerciar. 

Borracheras y querellas se generalizaron y, en tales circunstancias, consideramos que lo mejor era abandonar el lugar, no ya por miedo de que peligraran nuestras vidas sino por la certidumbre de que no podríamos continuar la obra de Dios y ser, al mismo tiempo traficantes. Por lo tanto, deshicimos la pequeña choza y, levantando cuanto habíamos traído nos embarcamos en la Allen Gardiner con destino al río Negro”. Terminando así ese intento evangelizador que duró poco más de un año y que diera su nombre al lugar. 

Y volviendo a lo escrito más arriba, al final del segundo párrafo: ¿Quién era en realidad el “Pastor” Mattehw Paravick?”.

 Su verdadero nombre era Mateo Paravic Randic nacido en Krasica, Bakar, cerca de Rijeka, Croacia, en 1836 por lo que al llegar a lo que pretendía ser a la Misión de Santa Cruz contaba con escasos veintisiete años. A comienzo de la década de 1860 emigra a América donde arriba a Buenos  Aires. Luego de corta estadía lo encontramos en las Islas Malvinas en las que toma contacto con los miembros de la South American Missionary Society. 

¿Cómo Paravic, nacido y criado en la fe católica se convierte en pastor anglicano?

 Se cree que viendo la oportunidad de encontrar un trabajo estable y bien remunerado lo acepta como salida laboral, por lo que terminado su aprendizaje en Malvinas, en Agosto de 1863 llega a Santa  Cruz para colaborar en la evangelización del pueblo Tehuelche. 

Llega a estar poco más de un mes debido al desmantelamiento de la Misión por los hechos más arriba narrados.  Tiempo después, aprovechando la experiencia adquirida en su trato con los Tehuelches, decide incursionar por su cuenta en tierras patagónicas llegando así en 1872 a Punta Arenas, importante colonia Chilena, que era en ese entonces un atrayente polo para miles de aventureros, especialmente por la fiebre del oro desencadenada en la zona por el descubrimiento del dorado metal en Cabo Vírgenes y Tierra del Fuego. 

El comerciar con los indios, especialmente en pieles y sus largas correrías por la Patagonia Argentina-Chilena, no fue motivo para que el 28 de Septiembre de 1876 contrajera matrimonio en la Catedral de Punta Arenas con la chilena Celinda  Galdames Lucero de cuya unión nacieron sus hijos Mateo Primero fallecido en 1877, y Mateo Segundo que dejó una descendencia de la que aún encontramos ramificaciones en Chile y en nuestra Patagonia Argentina. 

Entusiasmado con las oportunidades de progreso de la zona,  trajo de Croacia a su hermano Simón, y a su sobrino Iván junto a su esposa é hijos. Hombre emprendedor tuvo un almacén de ramos generales, incursionando con mala fortuna en la actividad ganadera, por lo que junto a su sobrino Simón Juan, retoma la aventura del oro esta vez en la denominada Zanja a Pique, en las proximidades de Cabo Vírgenes, de donde regresan luego de algunos meses con tres kilos del preciado metal. 

El importante tráfico marítimo en la zona, al ser el Estrecho de Magallanes ruta obligada hacia el Pacífico, hizo de Punta Arenas un lugar clave para el abastecimiento no sólo del sur Chileno, sino también de los puertos patagónicos de la costa Atlántica Argentina. Viendo el negocio, nuestro personaje en la década de 1880 compra la goleta Victoria, registrando un intenso movimiento de fletero en los primeros meses de 1889.

Realiza diversos viajes al estuario del Río Santa Cruz en uno de los cuales, naufragada la embarcación, pierde la vida su capitán y armador Mateo Paravic el 18 de Marzo de 1889, a los 53 años de edad. 

Fue uno de los tres primeros croatas afincados en la Patagonia Chilena en l874 y curiosamente pierde la vida en el mismo lugar donde 26 años antes tocara por primera vez suelo Santacruceño. 

Me pareció oportuno recordar – en estas particulares fechas-  la génesis del nombre de “Cañadón Misioneros” y la figura, desconocida para la mayoría de nuestros vecinos, de Mateo Paravic Randic quien fuera sin ninguna duda el primer Croata en arribar a Puerto Santa Cruz abriendo la ruta de quienes, viniendo varios años después mayoritariamente de la zona Dálmata Croata, se afincaron en esta tierra en la que formaron su familia y a la que quisieron como propia. 

Fuentes:

Misionando por Patagonia Austral 1858-1865 en la Biblioteca del Instituto de Historia Argentina “Dr. Emilio Ravignani”

Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Bs. As.

Dejaron huella – Nota en la Revista “Male Novine” de la colectividad Croata de Punta Arenas.  

 Marco Luis Marinkovic

Mi primer acercamiento al Peronismo.

Domingo, 9 Mayo, 2010

Por Graciela Deibe.

 En mi calle, 9 de Julio, a una cuadra de distancia de donde yo viví, y en la vereda de enfrente a la casa de la Meteorología habitaba la familia de Don Ricardo Rea. Tenía un pequeño camión, se dedicaba a retirar y a repartir las encomiendas que llegaban en los barcos. Su esposa era doña Sara, tenían dos hijas y un hijo. Era una familia numerosa que la mamá trataba de sacar adelante con escasos recursos, recuerdo la olla siempre con unos humeantes y exquisitos guisos. 

La hija menor era mi amiga Sara Beatriz, más conocida como “Chula”. Yo pasaba mucho tiempo en esa casa humilde; jugábamos en un galpón que estaba atrás, allí había unos libros y fascículos editados en el primer gobierno del General Perón con el desarrollo de su pensamiento político y plan de gobierno: la Tercera Posición entre las dos potencias de la “Guerra Fría”, la Justicia Social, la independencia económica a través de sus Planes Quinquenales. Ese material bibliográfico con sus dibujos “Naif” que siempre hojeábamos mostraban la grandilocuencia de un gobierno que en esos momentos estaba prohibido recordar, ni siquiera mencionar. Por eso, Don Ricardo lo tenía arrumbado en un rincón de su galpón.

Ejemplar de la Mundo Peronista.

Ejemplar de la Mundo Peronista 1951-1955.

Años después, como Profesora de Historia lamenté haber tenido en mis manos ese material histórico de primera mano, original y valiosísimo siendo una niña porque ahora ya no está disponible, salvo en algún museo como el de Evita, en un anticuario, “Librería de viejo” del centro de Bs. As. O alguna colección particular.
Don Ricardo Rea resultó ser un simpatizante peronista que debido a las circunstancias políticas de la década del 60 debía reprimir  su ideología y esconder esa bibliografía comprometedora dada la proscripción del Peronismo

La familia Rea ya no vive en Puerto Santa Cruz pero su casa se encuentra tal cual como en aquellas épocas en el mismo lugar.
Y teniendo en cuenta el valor del Trabajo para todos nosotros y para la doctrina peronista: ¡Feliz día para todos!

LA ABUELA FLORENTINA

Domingo, 18 Abril, 2010

Por Graciela Deibe

Abuela Florentina

Abuela Florentina

Ella está presente en casi todos mis relatos sobre Puerto Santa Cruz. Fue la protagonista principal de mi vida infantil en la Patagonia. Nunca voy a olvidar como me llamaba siempre: “Gracielita”, a pesar de que yo ya era una mujer adulta. Su vida no fue fácil, la familia y su trabajo fueron su motor incansable. Vivió 92 años intensos. Había nacido en Pola de Lena, Asturias (España) el 18 de abril de 1912. Hoy, día de su cumpleaños, los que la amamos queremos recordarla desde el corazón.

En el año 1914, huyendo de la 1° Guerra Mundial llega al país con sus padres Ignacio Coto y Antonia Encina. Llegan a Puerto Santa Cruz junto a su hermano Agustín. En 1924 regresan a España, allí nace su hermano Daniel. El hambre, la guerra y la falta de trabajo los hace regresar nuevamente radicándose definitivamente en Puerto Santa Cruz. Allí nacen sus hermanos mellizos: Ignacio y Guillermo. Florentina  se casó con Luis Álvarez, un español radicado en el pueblo. De ese matrimonio nacieron sus hijos Valerio (“Tata”) y Luis (“Lucho).

Querida y apreciada por toda la comunidad. Fue nombrada la pobladora más antigua recibiendo diversos homenajes por parte de autoridades municipales.

La Abuela Florentina, una mujer que contó como uno de sus primeros oficios el ayudar a las parturientas del pueblo con el nacimiento de sus hijos cuando todavía los bebés se tenían en sus propias casas. Fue testigo siendo pequeña de los dolorosos hechos de la Patagonia Trágica. Trabajó en estancias de la zona siendo una jovencita. Junto a su esposo Luis  (llamado “Espingarda”) fueron conserjes de la sede del Club Sportivo.

FLORENTINA1Su casa, cercana a la Comisaría;  fue la factoría donde se producían las tortas de cumpleaños, casamientos y aniversarios, los sándwiches de miga y las masas de hojaldre para todos los acontecimientos sociales de ésa época. Su comedor fue el lugar de encuentro de los pensionistas que encontraban una mesa bien tendida con comida casera, constituyendo un “hogar” para los que estaban solos en el pueblo. Cuando no existían los “Delivery”, ella enviaba las viandas a las casas donde las cocinas permanecían inactivas.

Ferviente católica, fue una colaboradora importante en las tareas sociales y religiosas de la iglesia.

Crió a sus hijos y a sus sobrinos: “Betty”, “Quiquín” y Haydee al quedar viudo muy joven su hermano Agustín.

La vida le fue quitando a sus seres queridos: sus padres; su hermano Daniel , que falleció  tempranamente en la ría Santa Cruz cuando no pudo regresar a la orilla siendo él instructor de natación de algunos jóvenes del pueblo; su hijo “Tata” y su nuera, una bella galesa de Trelew sufrieron un gravísimo accidente dejando huérfana a su hija adolescente. Se fue el Abuelo Luis, su hijo “Lucho”, sus sobrinos “Quiquín” y “Betty”. Con entereza y resignación soportó todas éstas pérdidas.

Con Florentina

Con Florentina

¡Su casa! Era mi segundo hogar; allá soñé muchas  cosas entre las flores del jardín, mientras se oía el trajinar del abuelo Luis en la carpintería de atrás, la acompañaba al gallinero a dar de comer a los pavos, gansos y gallinas. Esa casa que me parecía tan grande, donde la gente siempre recibía el favor que necesitaba con una sonrisa de su parte. Sus pensionistas, las viandas que llevábamos cada día, la mesa grande y bien tendida. ¡Y su cocina!  Cuántas cosas ricas salían de allí para todo el pueblo… Vos siempre presente, me parecías una señora tan mayor en mi pequeñez de niña. Eras “la Abuela Florentina”, mi abuela, una persona sencilla, querible, campechana, servicial, en quien mi mamá encontró una segunda madre y en tu familia, otros hermanos.

 Quiero decirte algo: ¡te quiero, abuela Florentina! Con el mismo amor de niña que cobijaste en tu delantal… Ahora soy una mujer adulta, que se dedica a la docencia, que tiene cuatro hijos a quiénes les habla de vos y de su pueblo, que lucha,   como  cualquier argentino por el pan de cada día en una ciudad de la provincia de Buenos Aires.

Este verano regresé  a Puerto Santa Cruz y un profundo dolor me invadió al ver la desidia de quienes debieron honrar tu memoria: tu jardín bellísimo había desaparecido, tu casa mostraba el paso de los años sin ninguna reparación, tu humilde tumba en el cementerio como casi un ser anónimo, nada te recordaba en el museo. Llamo a la reflexión de aquellos que debieron mantener vivo tu recuerdo. Formaste parte de la generación de pioneros que con su sacrificio y tesón  convirtieron a Puerto Santa Cruz en la bella localidad que es hoy.

El invierno de 2004 la encontró con su salud deteriorada, luego de una delicada operación y sufriendo algunas complicaciones dejó de existir el sábado 12 de junio, a las 22,30 hs en el Hospital Distrital de Río Gallegos.

Los que te conocimos, los que te amamos y respetamos queremos brindarte este sencillo homenaje.

Agradezco al Sr. Raúl Galanes  por los datos aportados.

(*) Graciela Deibe es Profesora de Historia. Nació y vivió parte de su infancia en Puerto Santa Cruz ;  actualmente reside en Pergamino (Prov.Bs As) y desde allí escribe quincenalmente para ASD

Tan cerquita de Malvinas…

Viernes, 2 Abril, 2010
 La mirada de una mujer que ha tenido hijos es especialmente única, Gladis M. Mansilla, “Pichuca” como así la conocen los vecinos de Puerto Santa Cruz tiene grabada en su memoria las caritas de muchos chicos, esos jóvenes  que en 1982 habían llegado al pueblo como soldados para servir a su país en el conflicto de Malvinas.  
Foto: escena de Iluminados por el Fuego.

Foto: escena de Iluminados por el Fuego.

“Como vivíamos cerca del gimnasio, muchos chicos, (soldados)  se acercaban a casa y allí miraban – cuando podían-  la televisión, también se duchaban, yo les cocinaba les poníamos agua para el mate. (…) para ellos mi casa siempre tuvo las puertas abiertas.  Algunos se sentaban y se dormían, eran como hijos y nosotros con mi marido- que también era jefe de manzana-  nos poníamos en la situación de esas familias del norte, que no sabían nada de sus chicos, por eso como teníamos teléfono a veces llamábamos al número que alguno de ellos  nos daba y avisábamos que estaban bien, un poco para darles tranquilidad a esos padres”. 

Al desatarse el conflicto en las Islas, la familia Blanco se mudó a su casa que estaba sobre la calle Frank Lewis, cerca de la Municipalidad, el Gimnasio, la biblioteca, y aunque todavía faltaba terminar de construir, lo hicieron porque se había dado aviso de que aquellas casas que no estuvieran habitadas posiblemente se ocuparían  para albergar al personal de las FFAA próximo a ocupara posición en nuestra localidad. 

“En ese entonces había una necesidad colectiva de ayudar, de querer contribuir, así debía ser como ciudadanos, como argentinos, no era por obligación, era un sentimiento por eso es que en el pueblo durante esa época y después entablamos vínculos muy estrechos con la gente que venía”. 

Cuentan quienes vivieron durante ese  momento en Puerto Santa Cruz, que la población se incrementó considerablemente, y las actividades de la vida cotidiana se desarrollaban con “normalidad” salvo por los llamados “oscurecimientos”, la gente evitaba las reuniones,  se salía sólo  lo necesario porque  el clima no lo permitía (más allá del estado de alerta).

La mayoría de las calles, salvo a excepción de unas pocas asfaltadas, eran de tierra y cuando se escarchaba, caminar era algo peligroso. 

“Se terminaba el horario de escuela y a la casa, no se salía mucho no sólo por la recomendación sino porque ese invierno fue muy frío, además en mi caso  con un bebé y dos nenes más grande era difícil. Afuera los autos tenían  las luces bajas, y estaba todo tapado, las salidas estaban limitadas y para nosotros era habitual, salvo el día que la sirena sonó para anunciar  la alarma roja, en ese momento lo que más recuerdo es que atiné a poner a los chicos debajo de la mesa, pasó todo muy rápido”. 

Pichuca nuevamente hacia el final del relato se pone en la piel de mamá y a modo de reflexión dice emocionada que  hay que volver a darle el lugar que se merece la historia, despertar el interés por las ganas de buscar, de rescatar del recuerdo esas  experiencias de vida que enseñan tanto.  “Es muy triste lo que está pasando, nadie cree en nada; nadie escucha hoy en día, vos hablás y el otro grita encima”… Quizá sea tiempo de ser creativos, repensar la historia con otras voces para que las futuras generaciones crezcan en valores,  respeto, honestidad y sobretodo aprendan a escuchar. 

SB

(*) Testimonio realizado para el Taller de Historia Tercer Ciclo junto al  VGM Prof. Juan Carlos Villalba -IMA PSC-  Como tributo a los pobladores de Puerto Santa Cruz del año 1982, jovenes puertosantacruceños de hoy.

“Si había alarma había que evitar salir”.

Viernes, 2 Abril, 2010

 Enmarcado y sobre la pared, aquel cuadro resguardaba desde el 30 de Septiembre de 1982 las palabras de reconocimiento “de los importantes servicios prestados a la Patria con motivo del conflicto bélico por nuestras Islas Malvinas”. Su portador, Oscar Ángel Álvarez.

“Tito” Álvarez es un conocido comerciante de Puerto Santa Cruz que durante el tiempo que la cotidianidad de este pequeño pueblo se alteró por el conflicto que a 500 Km. se vivía en Malvinas , le tocó cumplir el rol de jefe de manzana. 

Su designación por parte del entonces Intendente Municipal y Presidente de la Junta Municipal de Defensa Civil Aldo Horacio Martínez, según el testimonio de Tito correspondía más a la responsabilidad de cada vecino con su manzana y sus vecinos, con el compromiso de ayudar y no con atribuciones especificas de algún cargo determinado.  “Ni bien se enteraron de la noticias de Malvinas, las FF AA conjuntamente con las autoridades de la Municipalidad, formaron la Defensa Civil, compuesta por gente del pueblo. La manzana que a mi me tocó tenía pocas casas, los vecinos nos conocíamos todos, ante cualquier dificultad yo debía acercarme, las personas no podrían salir de la casa, debían esperar las indicaciones, porque si había alarma había que evitar salir”. 

psc_1982Había reuniones periódicas en el municipio donde se recibían por parte del jefe comunal cuál eran las precauciones que debían tomarse, el “oscurecimiento” en las casas y  en caso de alguna alerta roja , se aconsejaba que los que tuvieran coches tuvieran preparado en el vehículo algunos comestibles, abrigo, agua… “fue un período feo y crítico, los vehículos transitaban muy poco”. 

Cuentan que el invierno de ese año fue muy frío y que en el pueblo la cantidad de habitantes se duplicó, llegaban tropas y comandos de pilotos y muchos soldaditos del norte del país que durante su estadía en Puerto Santa Cruz fueron “adoptados” por muchas familias, aunque el  Gimnasio Municipal por esa época se transformó en albergue por excelencia. 

En la memoria colectiva se recuerda un día donde hubo apagones de luces y corridas,  una alerta roja, y es que un avión había entrado en la zona de las antiaéreas (en esa ocasión la nave no fue derribada). Tiempo después se supo que el aparato era argentino

“Ese día era la hora de la misa y también en el cine había una función, donde asistían los soldados, los jefes de manzanas en ese momento tuvimos que comunicar que no había pasado nada, era una falsa alarma”. 

En el principio.

“La situación fue particular, un día nos despertamos y nos enteramos que habían tomado las Malvinas, de ahí se pasó de un extremo a otro todo.  Primero con la esperanza de creer  poder recuperar las Islas. Después las cosas cambiaron, nervios y estado de alarma, más aquí que habían bases de aeronáutica, estamos muy cerca. En mi caso particular me tocó tener en los primeros días de la guerra un sobrino directo; al tener un familiar allá, lo vivimos de forma especial, aunque no estuvo al frente, los riesgos estaban”. 

Álvarez recuerda que con el tiempo ese sobrino escribió un diario donde dejó plasmadas las impresiones de la Guerra, también sostiene la necesidad de  tener en la memoria la deuda  aún pendiente con aquellos que murieron allá, el respeto para los veteranos y sobretodo conciencia de que estos hechos nos afectaron como argentinos y más aún como patagónicos.

SB

(*) Testimonio realizado para el Taller de Historia Tercer Ciclo junto al  VGM Prof. Juan Carlos Villalba  -IMA PSC-  Como tributo a los pobladores de Puerto Santa Cruz del año 1982, jovenes puertosantacruceños de hoy.

Maestras para la Vida‏

Viernes, 5 Marzo, 2010
Recuerdos de la Nº2

Recuerdos de la Nº2

Ellas fueron mis maestras de la Escuela Provincial N° 2, las que me marcaron un camino a seguir en mi vida. Siempre nos decían que estudiáramos para ser docentes en la provincia, ya que en aquellas épocas escaseaban porque no se había producido todavía el aluvión de provincianos que se instalaron en Santa Cruz a partir de la década del 70. Insistían mucho en que no había Profesores de Educación Física ni maestros, e inculcaban en nosotros una vocación de servicio.
Mi primera  maestra, la de 1° grado Inferior fue María Cristina Rodríguez de Franco. Era una joven pequeña de estatura, morena y bonita. En esos momentos estaba soltera y vivía con sus padres en una casona a la vuelta de lo de la abuela Florentina Álvarez. De la primera maestra uno guarda el mejor de los recuerdos por su dulzura y paciencia, y eso siento yo por ella. Hasta me acuerdo del regalo que Mamá compró para que le llevara en el Día del Maestro: un alhajero que era una cajita de música.
Como no referirme a Anabe de Marinkovic, la maestra de Actividades Prácticas. Ella intentaba enseñarnos a realizar batitas de batista bordadas para bebés, manualidades bordadas con hilo perlé de hermosos colores, otras realizadas con paño lenci o con maderas pirograbadas. Los trabajos se intensificaban ante la cercanía del Día del Padre o de la Madre para que todos lleváramos a nuestras casas las artesanías realizadas por nosotros.
Olguita Clemente, Emita Fernández y Ema B. de Andersen eran las maestras que se destacaban por su dedicación y por el cariño que nos brindaban. Eran jóvenes y solteras, siempre con sus guardapolvos blancos impecables.
A Esther Martínez de Agulló todos le teníamos un profundo respeto que imponía solo con su presencia, pero dentro del aula ese temor se diluía al crear con sus alumnos una hermosa relación educador- educando.
Aintzane de Grillo era la maestra de quien nos queda el sereno recuerdo de alguien que fue como una abuela para sus alumnos.
El maestro Burgos era el único docente varón de la escuela, siempre serio y reservado.
El portero Pillancar era una institución dentro del colegio, cabeza de una numerosa familia, sus hijos eran nuestros compañeros y amigos.
No quiero olvidar a las hermanas Brea: Olga y Manolita, hermosas jóvenes que trabajaron en esos años como docentes en la Escuela.
Para finalizar; María E. Bech, la Srta. “Tití”, la Directora; ella conducía con maestría la institución coordinando la tarea de todos para que realmente nosotros, los alumnos, sintamos a aquella escuelita como nuestro segundo hogar.

GRACIELA

Mujer Policía

Jueves, 4 Marzo, 2010

El 14 de Noviembre es una fecha muy especial para quien forma parte de la institución policial. En Santa Cruz hoy  se conmemora 125 años de su creación.

Ser policía es más que vestir uniforme azul. Así lo entiende quien por más de 20 años estuvo al servicio de la comunidad desde esa Fuerza de seguridad.

-1985- Olga Mardonado

-1985- Olga Maldonado

Olga Maldonado es la primera mujer policía que empezó y terminó toda su carrera en Puerto Santa Cruz.

Ahora quizá estamos habituados a ver  mujeres en trabajos considerados de hombres;  sin embargo antes era algo llamativo y sobretodo poco convencional.

En el día de la Policía Provincial el Sargento 1(R) Olga Maldonado cuenta para ASD qué significó en su vida  hacer carrera y trabajar para servir a la comunidad desde el lugar que ocupó durante tantos años. Mujer, esposa, madre y policía.

El comienzo en la Comisaría de Puerto Santa Cruz se compone de una mezcla de  necesidad laboral  y algo  de destino, casi como si la institución la hubiese elegido para ser parte de ella. Recuerda que todo  se inició  el 16 de Mayo de 1985. “Después de anotarme en varios lugares  para tener un trabajo un día llegué a Comisaría y me dijeron  que había posibilidades pero que si quería trabajar allí  tenía que gestionar todo  por mi cuenta a  nivel municipal porque por el momento no había actas de entrada para esa dependencia y así lo hice”.

Cuenta que en ese entonces ser policía era seguir una carrera cuestionada y subestimada, no desde los camaradas sino desde la parte civil. “ Todas las Fuerzas están relacionadas a la represión e incluso en esa época se asociaba la elección del uniforme con la carencia de cultura porque en ese entonces muy pocos eran los que se capacitaban para este trabajo (…)  Si bien uno tiene cierta tendencia para determinada profesión,  uno se hace en la práctica  y a través de esa  formación vas descubriendo la vocación como pasa con la docencia,  la medicina o cualquier otro trabajo … si no hubiese nacido para esto y no me hubiese sentido capacitada para servir siendo policía hubiese pedido la baja inmediatamente para irme de las filas” .

Confiesa que la dependencia era su segundo hogar ya que  si bien tenían horarios que cumplir ella llegaba a su  casa y debía estar preparada siempre porque así  entendía que debía ser . “El mejor policía ante todo es buena persona, es importante capacitarse y  tener condiciones pero sobretodo valores, saber ponerse en el lugar de la otra persona. Eso te va sensibilizando, te permite cumplir tu función con una mirada social sin juzgar a la persona que entra por un delito ,  también te enseña a saber tratar a todas las personas con amabilidad y respeto.  Si había que proceder era con firmeza y conforme a reglamento, jamás olvidaba mi rol”.

Ser mujer y mamá muchas veces le enseñó a poder contener al más necesitado con un carisma diferente , y a esta  situación se le sumaba el componente de ser parte de una comunidad donde todos se conocían. “En la comisaría era la única mujer sobre 20 hombres; antes había estado Cristina Hernández  y al tiempo de mi incorporación se sumó Patricia Tonelli con quien  también fuí compañera muchos años.  Se podría pensar que ésta es  una carrera de hombres, sin embargo el machismo jamás se  notó. Al principio empecé siendo  radio operadora, luego estuve en todas las funciones supuestamente consideradas   exclusivas de los masculinos”.

Vestir el uniforme para ella  SIEMPRE es un honor por todo lo que simboliza, aún en otros  tiempos cuando como Brigada femenina “provisoriamente”   tuvo que  uniformarse con ropa civil . “Se trabajaba con camaradería y pocos insumos, es decir  con los  recursos mínimos , poco  parque automotor e incluso sin uniforme en mi caso (…) Tenía tanto orgullo de representar a la fuerza policial que durante los primeros años aunque no tenía uniforme, me encargué de conseguir por iniciativa propia la  ropa necesaria. Se trabajaba con mucha vocación”.

-2009- Mujeres Policias. AGTE, OFL y Sub(R)

-2009- Mujeres Policias. AGTE, OFL y Sub(R)

Al preguntarle por las nuevas generaciones de policías de la Provincia,  el  Sargento Primero (R ) Olga  Maldonado explica que al haberse retirado en 2005 sólo puede decir que son distintas épocas y que compartió pocos meses como para referirse puntualmente sobre eso ;  opina que un buen policía siempre tiene como cualidad el  don de gente. “Uno no trabaja para el reconocimiento  pero por ejemplo al mes de haberme retirado me dieron un premio valorando mi trayectoria en Puerto Santa Cruz  (el premio Monte León)  y eso fue un aliciente, saber que la gente ,  los compañeros y tu familia te consideran es satisfactorio. Elegiría una y otra vez ser policía,  poder trabajar para la comunidad y servir a mi pueblo”.

Una España donde ya no regresará.

Lunes, 11 Enero, 2010

Somos nietos de otras tierras, de abuelos que un día buscando un futuro distinto cambiaron su destino y echaron raíces en estos lugares, dejándo su huella en nuestra memoria.

Y aunque la aspiración fundamental de los inmigrantes para dejar su país fuera hacerlo por una mejor calidad de vida, la mayoría en sus comienzos se encontró compartiendo   experiencias muy diferentes a sus sueños de “la América”.

A sus 83 años sigue trabajando. Su historia de vida es ejemplo de esfuerzo, incansable y sacrificado. Su lucidez y sentido del humor es sorprendente. Aún conserva en su memoria fragmentos de los cuentos que cuando iba a la escuela allá, en Las Parras de Castellote, el maestro del pueblo enseñaba.

Sentado en el sofá de su casa relata momentos del pasado, de cómo un día a los diez años tuvo que dejar el colegio para ayudar a su familia a trabajar la tierra “Planté 5500 plantas de viña, trabajé en fábricas de aceites, en un pueblo que se llamaba Torre Velilla. Era un pueblito donde  había muchas fábricas de aceite. Yo tenía que engranar, agarrar las bolsas en la carretilla”.

“Luego, en el pueblo donde yo vivía habían construído una fábrica de aceite, entré a trabajar por azar. De la gente que querían trabajar sólo quedaban  siete y me tocó a mí (…) Los demás se iban a juntar aceitunas, a trabajar la tierra”.

Sus manos y gestos delatan los años trabajados, sus ojos la emoción de la nostalgia por esa tierra – la macía- donde nació su abuelo y por ese pueblo que orgullosamente trae al presente.

Isabel vivía en la macía cercana, en términos criollos y según la explicación del aragonés entrevistado, era algo así como una especie de chacra.

“Cuando vino Franco y la Guerra Civil,  comenzó el racionamiento y ya cambió todo, por Ej. 200 gramos de pan por día por cada uno, un litro de aceite por mes por cada uno. Nosotros nos defendíamos porque teníamos la agricultura”. Pero cuando la situación se hizo insostenible pidieron la ayuda de los hermanos de ella que ya vivían en Puerto Santa Cruz y decidieron embarcarse rumbo a Argentina. “No era todo tan lindo como imaginábamos”.

Su familia, esposa e hijos.

Su familia, esposa e hijos.

Establecidos  en Santa Cruz , el primer trabajo que tuvo Fidel fue en la Chacra de Piedra Buena, fue sodero, ladrillero, trabajó en varias esquilas y confiesa haber aprendido el oficio de herrero mirando como se hacía. En ese entonces el pueblo tenía 1900 habitantes.

Explica que empezó a hacer ladrillos con  Maqueda y García quienes tenían la lechería. “Hicimos 2000 ladrillos, todos los ladrillos de la Prefectura, era  trabajo manual y había que laburar (…) en ese tiempo me vienen a ver para descargar bolsas que traían de la guanera”.

Cuando el trabajo con ladrillos disminuyó empezaron las instalaciones de gas, luz. Nadie le había enseñado, le bastaba ver y así finalmente armó las calderas del Colegio María Auxiliadora.

Actualmente Fidel sigue usando su ingenio, cada día charla con los responsables de construir las casas y los departamentos que más tarde alquilará.

Sin duda es una persona independiente, se autodefine como un luchador, con el recuerdo constante de sus seres queridos.  El agradecimiento a Celeste su apoyo incondicional, su hija y su mano derecha en los negocios.

sobre la ruta Permanece en su acento español, la nostalgia de una Europa a la que volvió a visitar muchos años después para reencontrarse con  su madre. Una España donde ya no regresará.

Entrevista a Marta Caorsi. “Una imagen, se te graba a fuego, linda o fea, pero es una sensación, un transporte hacia algo”.

Viernes, 8 Enero, 2010
Marta Caorsi

Marta Caorsi

Luego de muchos años en España Marta Caorsi volvió a Puerto Santa Cruz desde marzo del año pasado.

Ella tiene la habilidad y la vocación de transmitir momentos a través de la fotografía.

En más de una oportunidad los paisajes y retratos de nuestra patagonia han llegado a ojos de otras latitudes vía correo, libro o exposiciones.

“Es lo mejor que me paso, siempre lo tuve y se hizo en forma profesional estando en Bs. As porque trabajaba en un laboratorio manual profesional y era asistente de un fotógrafo publicitario y ahí nació lo profesional”.

1994 es el año en que ella considera que su pasión cruzó la línea hacia lo profesional, el  recuerdo de algunos maestros en Bs. As, la beca ganada y más cursos sumado al trabajo.

-Teniendo en cuenta que la fotografía puede ser una representación de la realidad… ¿Qué elementos tenés presente al momento de encuadrar esa “realidad”?

-1º la luz, que me agrade, luego la composición y luego la espontaneidad, se tiene que dar todo junto en el mismo momento y ese impulso que viene de adentro y te hace elegir ese segundo para gatillar y no otro.
-Trabajaste como fotógrafa free lance para diferentes medios gráficos europeos y dictando cursos de fotografía: ¿Cómo fue esa experiencia? ¿Qué herramientas te otorgó el conocer otros países, personas, otras culturas?
- La experiencia fue muy  buena, te abre un poco la cabeza, pero la pasión por la fotografía es la misma.

-¿ Coincidís cuando se dice que una imagen vale más que mil palabras?

- Si, es a la sensación, es la preganancia que tiene una imagen, se te graba a fuego, linda o fea, pero es una sensación, un transporte hacia algo.

-¿Qué cosas elegís fotografiar por sobre otras?

- Las flores, hacer macros de las flores y abstraerlas, me gusta meterme dentro de ellas y captar cosas que el ojo no llega, me encanta la abstracción, cuando pintaba era todo abstracción.

-¿En qué lugar del país y de nuestra  provincia se han hecho muestras con tu trabajo?
- En Río Gallegos por ahora y en Ushuaia hace mucho tiempo.

- En lo referido al uso de las tecnologías: ¿Qué avances considerás positivo para desarrollar tu trabajo en el medio? ¿Hubo una “mejora” respecto a las herramientas?
- Prefiero la otra fotografía- la analógica- aunque ya no la use más, tenía más calidad y la luz era mas certera. Con la digital te pasás horas en la compu y a mi no me gusta, antes era el placer de sacar y mandar a revelar (…) la fotografía digital todavía no llega a igualar una dipo, si que te da agilidad a la hora de poder hacerla llegar a cualquier lugar.

- ¿Qué sentís al saber que tu trabajo ha sido expuesto en lugares como España?

- Me gusta, me gusta ver como gente de otros lugares se queda maravillado con nuestros paisajes y gentes.

Marta Caorsi nació en Buenos Aires en octubre de 1963. A los seis meses de vida su familia se traslada a Puerto Santa Cruz en donde vive hasta los dieciocho años, edad en que regresa a Buenos Aires donde inicia sus primeros estudios en la Facultad de Bellas Artes.

Publicaciones:

Retratos Patagonia Sur

Marta Caorsi (Fotógrafa), María Casiraghi (Periodista). Editorial: Grupo Abierto Comunicaciones (Septiembre, 2000).

Patagonia Sur, Santa Cruz, Argentina.

De Marta Caorsi (Fotógrafa), María Casiraghi (Periodista).Editorial: Grupo Abierto Comunicaciones (Noviembre, 2000).

“Todos lo queríamos para el equipo, quizá no ganabas pero te divertías”

Sábado, 2 Enero, 2010

Había menos casas y más baldíos. Recuerdo un par – no hace mucho tiempo- . Los terrenos despoblados eran el sitio ideal de reunión de los varones,  recovecos, pista de bicis, improvisadas canchas de fútbol. Pero había otro lugar para el encuentro de amigos: El Gimnasio Municipal Juan Carlos Narvarte.

Milko Blanco es un símbolo, más que como deportista como persona y ejemplo. ¿Cómo olvidar esa mirada y esa sonrisa que derrochaba vida?

Voley en Río Gallegos.

Voley en Río Gallegos.

El “cato” como le decían los amigos era de esas personas únicas.  Damián Salgado, más que amigo casi hermano,  piensa que el hecho de que hoy se haga una competencia con su nombre hace recapacitar en todo lo que significa la presencia del “flaco” para la gente que quiere que siga acá, presente en el pueblo. “Antes el gimnasio para nosotros era todo, nos gustaba hacer  voley,  fútbol, básquet, natación”.

Los valores que transmitía desde su simpleza y alegría transformaron a cada persona que estuvo con él. “Es imposible que los que somos de acá y lo conocimos nos olvidemos de él, es historia”.

Es inevitable apelar a la memoria y recordar cómo en ese tiempo descrito por Damián, las imágenes que tengo son las  del gimnasio  municipal lleno de gente, no había lugar dónde sentarse o espacio desde dónde ver jugar al equipo. La tribuna  se venía abajo: Julio César, Martín S,  Alejandro F,  Yiyo,  Milko son algunos de los jugadores que recuerdo.

Entre mates, Damián confiesa orgulloso haber tenido el honor de jugar al lado de Cato: “Todos lo queríamos para el equipo, quizá no ganabas pero te divertías…antes se tomaba con otra motivación el deporte, el colegio, los profes…Una cuestión de equipo y de amistad; había unión, ganas y nos gustaba (…) Era representar la camiseta y gracias al voley recorrías muchos lugares, nos hicimos amigos y conocidos de muchos en la provincia”. “Horacio o José eran amigos técnicos, se ganaba, se perdía y sobretodo  nos divertíamos un montón”.

Recuerdo que para una Navidad, hace ya  unos años Milko, ese loco lindo con el maravilloso don de contagiar alegría se fue… “Yo calculo que a Dios le haría falta alguien así y por eso se lo llevó. Era  especial, amigo,  solidario, divertido. Una persona como pocas”.

Cada 20 de julio es una de las tantas excusas  para recordar ese vacío que dejó. Cada día  extrañan la presencia física, el compartir unos mates, las bromas típicas, las muecas de la cara, los hombros, los brazos y un sin fin de actitudes que caracterizaban al “flaco”.

Milko

Milko y su amiga Mariana F

Milko Blanco entre sus muchas virtudes supo dejar marcado en la memoria de quienes lo conocimos  su constante sonrisa aún en los momentos más difíciles. Él estuvo  siempre atento al saludo, fue conocido de todo el pueblo, amigo de muchos  y más aún compinche de sus seres queridos. El chico de la alegría constante como dicen sus amigos “aún nos da fuerza” desde arriba.

El asalto al Banco Anglo Sudamericano.

Jueves, 10 Diciembre, 2009

La historia más esperada…

Después de 74 años y algunos meses tengo la posibilidad de  relatar el hecho policial más importante en la historia de la Policía de Santa Cruz, por aquel entonces Territorio Nacional.

Banco Anglo Sudamericano-1912-1935

Banco Anglo Sudamericano-1912-1935

El asalto al Banco Anglo Sudamericano sucedió el 21 de abril de 1935, arrojó el saldo de dos empleados de la entidad bancaria asesinados, provocó lesiones de distinta consideración al Sr. Gerente , Alberto Mac Quibran y a su esposa Teresa Quijano.

Durante la fuga, recibió un disparo en la cara el guarda cárcel Miguel Rodríguez y fue ejecutado Carlos Boiselier, también guarda cárcel.

Los dos empleados asesinados, tesorero y auxiliar, eran Thomas Henderson y Donald Sutherland, quienes están sepultados en nuestro cementerio, uno junto al otro…un lugar donde jamás he visto colocada una flor…

A continuación y por razones de espacio trataré de relatar este hecho que por un pacto de silencio, muchos puertosantacruceños  nacieron, vivieron y murieron si enterarse de lo que aquí sucedió en Puerto Santa Cruz.

Considero que es una reparación histórica, ya que a mi entender de este suceso estaba prohibido hablar. Sin embargo la historia se compone de hechos buenos, malos, alegres , tristes y todos deben difundirse…aún más allá del dolor que podría causar.

Ningún acontecimiento puede ni debe ocultarse, porque de ese modo la historia verdadera jamás será completa. La extinción indígena, la orgía de sangre que comandó el Teniente Coronel Varela en la tristemente célebre  Patagonia Rebelde;  los asesinatos de Ramón Lista hacia varios integrantes de los pueblos originarios; la Conquista del Desierto al mando de Julio A. Roca, el accionar violento de la Liga Patriótica y la Asociación Pro- Patria  dirigidas por el Doctor Sicardi.

Dedico este trabajo a mi colega y amigo Mario Hernández, incansable trabajador de la Cultura, apasionado por el Museo, el Patrimonio histórico, la investigación y revisión histórica y todo lo emparentado con nuestro pasado.

Para ubicar geográficamente a los lectores, daré algunos datos sobre los lugares donde transcurrió el episodio:

El inmueble donde fueron asesinados los empleados del Banco Anglo, está ubicado entre la calle San Juan Bosco, entre San Martín y Belgrano. Hoy conocida como la casa del maestro Burgos; conserva su estructura y aunque fue restaurada se respetó la arquitectura original.

Referencia histórica.

Referencia histórica.

El inmueble donde funcionaba el Banco y vivían el Gerente y su esposa, ubicado en la intersección de las calles Belgrano y Sarmiento. Conserva la estructura. En sus ventanas se pueden apreciar las rejas originales del Banco. Hoy es conocida como la casa de la Flia Hamman- Córdoba y posee cartelería histórica.

El relato.

Aquel domingo 21 de abril de 1935, nada hacía suponer que un hecho de este tipo colocaría a la pequeña localidad de Puerto Santa Cruz de 1500 habitantes en las primeras planas de los grandes diarios de Bs. As.

Todo era rutina, una simple rutina dominical…

Lo más relevante de ese día fue la crónica deportiva. Se disputó la quinta fecha del campeonato metropolitano. Independiente y Estudiantes encabezaban la tabla de posiciones mientras Tigre era el furgón de cola…

Toda la atención estuvo puesta en el súper clásico, en el que Boca Juniors con un gol de Cherro superó a River por 1 a 0.

Aquella noche  cambiaría la historia drásticamente.

El asalto se produjo poco después de las 23:00 horas. Los autores del asalto asesinaron al contador y a un auxiliar del Banco, quienes vivían juntos en una casa donde tenían las llaves de la puerta de entrada y las del tesoro; golpearon salvajemente al Gerente y a su esposa , quienes vivían en el mismo edificio donde funcionaba la entidad crediticia.

El monto de lo robado ascendía a $ 225.000 –equivalente más o menos a un millón de pesos actuales-

El jefe de la Policía del Territorio era el Comisario Eduardo Victoriano Taret.

Con grandes caracteres, el Cotidiano de Río Gallegos, “La Unión”, mencionaba en su edición vespertina del lunes 22 de abril: “El vandálico asalto de anoche, en Santa Cruz” y agregaba: “El contador y el auxiliar del Banco murieron instantáneamente por los disparos hechos por los delincuentes”.

El estupor recorría toda la región, por el atraco y por las muertes que se cargaron los delincuentes, aunque más sorpresas deparaban a los vecinos para cuando se enterasen de quienes eran los autores del hecho.

Sin perder tiempo, en un avión de “Aeroposta Argentina” llegó al pueblo el Comisario Taret, iniciando activas investigaciones, sin llegar a concluir nada. Es que ni en ese momento, ni después – más allá de las innumerables declaraciones y fastidiosos interrogatorios- Taret y su equipo tendrían pista alguna de lo sucedido.

Nada…

¿Dónde estaban los culpables?

Se detuvo a toda persona desconocida que viajara en auto o a caballo y se inició un minucioso rastreo por todo el territorio.

Nada…

El Comisario Taret indaga, pregunta, averigua. Se queda en Puerto Santa Cruz durante tres meses, convencido de que los autores residían en la localidad.

Trataba de mantenerse atento para comprobar el momento en que se produjera algún gesto por parte de los vecinos. Aguardaba el momento oportuno y que alguien declarase. Mientras tanto el pueblo continúa la vida con normalidad.

Entonces el 6 de Octubre, encontrándose en Puerto San Julián, se produce una novedad. En el momento de embarcar hacia Río Gallegos se le acerca el vecino Julio Aloyz – quien ese día había llegado de Capital Federal- y le comentó que allí había visto a Emilio Gustavo Lajús y había oído decir que la persona antes mencionada gastaba dinero en forma  desproporcionada, al punto de haber comprado un automóvil Playmouth.

Tras la pista.

Lateral del edificio.

Lateral del edificio.

Lajús era un hombre que gozaba de muy buenas referencia. Taret decide regresar a PSC y comienza la investigación del presunto sospechoso. Se comentaba que en Buenos Aires,  el derroche de dinero era exagerado, por  lo que Envía a Capital Federal una orden para que certifiquen los movimientos monetarios. Al día siguiente todo se confirma. Gastos y más gastos…

Finalmente por orden del comisario se lo detiene y es trasladado a Río Gallegos. El sospechoso evade todo tipo de responsabilidad.

Tras largos interrogatorios, el detenido pide un descanso. Taret encuentra en ese momento la oportunidad de aprovechar el cansancio y el estado de nerviosismo del interrogado.

El policía le asegura la próxima visita a la casa de su madre- en Pigüé-  para registrar la vivienda y que también era inminente la llegada de sus familiares en un avión.

Para las 18:00  Taret informó al Comisario Tolosa que iba hasta la oficina de telégrafos a atender un llamado urgente, en ese momento escucho el sonido de un avión sobrevolando la ciudad. Esperó que el avión aterrizara, minutos más tarde ingresó a la oficina donde estaba declarando Lajús.

Taret sacó de su bolsillo una pistola calibre 45, gemela de la que utilizaron en el robo y la arrojó sobre el escritorio diciendo: “Acá tenés la pistola que usaste para matar a los ingleses, ya no necesito tu declaración, todo está comprobado. Todo”.

El acusado miró la pistola –idéntica a la que había utilizado- atormentado por los nervios y sin mirar la numeración, se levantó, se mordió la muñeca y dijo: “Está bien, soy el autor”…y lloró desconsoladamente.

La pistola  arrojada sobre la mesa era la pistola de uso oficial, y el parecido con la utilizada en el robo confundió al confeso  autor del hecho. Fue una mezcla de audacia, perseverancia y sentido común lo que permitió dar con los culpables  del delito.

A la confesión se agregó el nombre de un cómplice, se trataba del sobrino del detenido. Sin embargo la  participación del familiar fue secundaria ya que -según la declaración hecha por el principal implicado – él no había  asesinado a los empleados de la entidad ni había ideado el asalto. Emilio Gustavo Lajús había nacido en 1907 y contaba con 28 años de edad.

La Fuga.

Luego de la confesión, los culpables fueron trasladados a la cárcel de Río Gallegos. A las 10:15 h. del jueves 13 de agosto de 1936, en un momento de recreo, Emilio se apoderó de la carabina de un guarda cárcel iniciando la fuga con la complicidad de otro detenido.

Otro guadiacárcel apostado en la garita disparó varias veces sin éxito. Los fugitivos saltaron una tapia de 2 metros de alto y 7 hilos de alambre. Emilio sin darse vuelta le dispara en la cara al segundo guardia. La fuga es a paso apresurado. Otro guardia les dispara de rodillas a lo que  Emilio, desde 150 metros  respondió acertándole una bala en el corazón.

Cuando estaban cerca del cementerio viejo, una bala le dio a Lajús en la pierna quebrándole el fémur…estaba perdido.

¿Qué hacer entonces?

Apoyó la culata en el suelo y como pudo, sabiendo que le quedaba solo un proyectil, colocó su mentón en el caño. Con el pulgar buscó el gatillo, lo apretó…murió en el acto. Viendo esto Gabriel Tulián, el otro prófugo,  levantó sus manos y se rindió.

Emilio G. Lajús era casado y tenía hijos. Esos hijos supieron llevar con muchísima dignidad el apellido, con una conducta honesta, ejemplar, intachable y trabajo decente. Gozan hoy del respeto, aprecio y cariño de todos los vecinos de Puerto Santa Cruz.

A ellos, mi respeto y disculpas… soy historiador y poeta. La historia debe ser contada.

Jorge Luis Vázquez

Premio Monte León

Mejor labor literaria.


Bibliografía consultada:

Diario “La Unión” -1935-

Archivo “La Opinión Austral”

“La chocolatería” – Horacio Lafuente-1996-

Investigación en Juzgado Federal – Río Gallegos-

Archivística.

Testimonios vivientes.

¿Conocen la historia de la “Cacha”?

Jueves, 10 Diciembre, 2009

Por Graciela Deibe.

Aeropuerto PSC

Aeropuerto PSC

Mi historia hoy es de la famosa “Cacha”.  Mi papá era operador en el aeródromo como se le decía al aeropuerto en aquellas épocas. Tiempos muy difíciles por el clima, los trabajadores concurrían en los jeeps de Aeronáutica y a pesar de que usaban por la nieve cadenas en los neumáticos, más de una vez se quedaban encajados y debían bajar caminando al pueblo: mojados y ateridos por el frío.

En aquella época el aeropuerto era unas casitas pequeñas, una de Fuerza Aérea y otra de Aerolíneas; todavía no se había construido el nuevo edificio con la torre de control aéreo; pero había un tráfico intenso, eran varios aviones (de carga y pasajeros) que llegaban por día. Cuando viajé en el 97 me dio mucha tristeza ver el aeropuerto desolado, fui con papá y solo encontramos de guardia a un compañero de él, de apellido Carrasco. Ese lugar era familiar para mí, de pasar muchas horas en él, jugando y explorando.

Aeropuerto PSC

Aeropuerto PSC

Cierta vez le regalaron a los empleados un cordero para que lo comieran, no lo hicieron, lo empezaron a criar y se convirtió en la oveja Cacha, la mimada por todos. Y era famosa! Ella pastaba tranquilamente en los alrededores de la pista de aterrizaje hasta que llegaba un avión, entonces se acercaba con su paso cansino, los empleados de Aerolíneas ponían la escalera (¡no había manga!), y ella subía mientras que la azafata abría la puerta, le daba terrones de azúcar en la boca y recién entonces Cacha bajaba. Hasta que no sucedía esta ceremonia, nadie salía del avión. Existía una revista patagónica, creo que se llamaba La Argentina Austral,  una vez publicaron sobre Cacha y su costumbre, con foto y todo. Era la mascota del aeropuerto. Tuvo un cordero, a ese sí que lo comió la dotación aeronáutica…. Y murió de vieja.

¡Se levanta el telón!

Viernes, 27 Noviembre, 2009
Teatro en PSC

Teatro en PSC

Existió  durante la década del 60 en Puerto Santa Cruz un grupo de actores y actrices vocacionales. Fueron excelentes intérpretes de grandes obras teatrales. Las representaciones se realizaban en la Sociedad Española. Tras meses de largos y fatigosos ensayos se levantaba el telón ante un numeroso público deseoso de verlos actuar.
El director de la compañía era Aldo Carbone. Lucho Álvarez se revelaba como un gran actor, acompañado por las siguientes actrices: Olga Joaquinillo, Betty Manzanares, Olga García y Manolita Brea. Seguramente me estoy olvidando de alguien.
Eran épocas donde las actividades culturales no eran habituales en el lugar pero éstos jóvenes con su teatro creaban en la gente grandes expectativas para presenciar sus obras; comentarios favorables para ellos y cosechaban muchos aplausos.
Entre otras obras representaron: “Prohibido suicidarse en primavera”, “Chocolate a la española” y “Los árboles mueren de pié”.
Este es mi sincero homenaje para quienes sacudieron las telarañas de la cultura demostrando que con ganas, esfuerzo y talento se puede contar historias maravillosas.

Hombres solos

Martes, 10 Noviembre, 2009

Por Graciela Deibe
asd homs

Mi papá Jorge siempre dice que el peor enemigo en la Patagonia es la soledad, sobre todo para los que van solos, sin familia. La desolación del paisaje, el viento, el estar lejos de los seres queridos hace que recurras a consuelos como el alcohol. En la década del 60 existían en el pueblo varios bares para hombres donde mitigaban el desamparo de la soledad.
Hoy quiero referirme a dos hombres solos, que no cayeron en esos consuelos ficticios ni en falsos paraísos. Que a pesar de su soledad supieron cultivar la amistad con varias familias con su bonhomía y caballerosidad. Jesús Pérez de Burgos era un personaje muy conocido, siempre iba acompañado por su perro “Chico”. Provenía de Piedrabuena, era soltero. Casi seguro que fue Juez de Paz en alguna de las dos localidades. Trabajaba en las oficinas de Ramón Agulló. Por las noches nos visitaba, siempre acompañado por Chico, un perro grande y manso, de color negro, que se echaba a su lado mientras su dueño compartía un rato de charla y compañía con mi familia. Era una persona circunspecta y muy educada que tenía un don de la buena conversación. Cuando se jubiló, dejó el pueblo y se instaló en Cosquin, Córdoba. En aquella provincia tenía unos sobrinos. En el año 1969 volvimos a tratarlo durante unas vacaciones en las sierras cordobesas.
Henry Fort era de Mercedes, provincia de Bs.As. Separado de su esposa, llegó a Santa Cruz como empleado del Banco Nación. En su primer día en el pueblo fue traído a casa por Lucho Álvarez (el hijo menor de la abuela Florentina).De ese modo se trataba de integrar a la comunidad a los recién llegados, con el fin de que pronto hicieran amigos. Era pariente de la familia Fort, dueños de la empresa de golosinas Felfort, famosa por sus chocolates y por el integrante de la familia que se convirtió en un personaje mediático. Su nombre me llamaba la atención, sonaba a extranjero y exótico. Se convirtió en un gran amigo de mis padres y era un asiduo concurrente a mi casa. Le gustaba mucho dibujar, y me ayudaba con los dibujos para la escuela. Yo no soy buena en ese tema. Era perfeccionista en los mismos y los hacía excelentes. Recuerdo uno para un concurso sobre el Destructor “Santa Cruz”, buque padrino de la Escuela Provincial Nº 2 donde gracias a él pude lucirme.

También le gustaba mucho cocinar, era una época donde casi no había hombres que lo hicieran, ni se hablaba de chefs. Henry apreciaba la buena cocina, era un gourmet y mamá siempre le prestaba la suya para que hiciera alguna exquisitez que compartía con los amigos. Vivía en los departamentos para empleados del Banco Nación.
Años después se instaló en la ciudad de Comodoro Rivadavia, pasó el tiempo y le perdimos el rastro, no sé si aun vive…

27 años después, Malvinas

Martes, 13 Octubre, 2009

La experiencia del P.Obispo Juan Carlos Romanín(*), quien junto a familiares de caídos en la Guerra , viajó a Malvinas. Aquí el relato de su paso por las Islas .

Escuché fuertes experiencias de vida  muy dolorosas. Me encontré con gente solidaria que hace lo posible por ayudar a salir del pozo a más de uno y con veteranos de guerra que no pudieron viajar, pero que nos acompañaron muy de cerca en todo momento.

El 10 de octubre el anhelado viaje a Las  Malvinas se materializó cuando el único vuelo semanal de los sábados aterrizó en las Islas.

malvinasUna imponente cruz blanca es lo primero que se ve, le siguen las cruces blancas en cada una de las tumbas. Las que tienen cuerpos reconocidos, tienen una placa de mármol con el nombre. Las que no, una placa con la frase: “Soldado argentino solo conocido por Dios”.

Los familiares de los caídos en la Guerra del `82 llegaron luego de sobrevolar sobre Mar Argentino una hora y veinte minutos después. El lugar, la base militar de Mount Pleasant  “Después en combis y micros, fuimos directamente al cementerio de Darwin, unos 50 km de distancia, por camino de ripio. Al llegar ya nos estaban esperando con carpas para periodistas, autoridades, comedor, baños químicos… alrededor del cementerio argentino que está sobre una colina desierta”.

Por detrás, cerrando como un cerco, unas grandes placas de mármol oscuro con los nombres de los 649 argentinos fallecidos durante la guerra. Los nombres están por orden alfabético y sin ningún tipo de distinción de grado o arma.

En el primer bloque, a la derecha de la gran cruz, se construyó la ermita para la imagen de la Virgen de Luján: sencilla y hermosa, haciendo juego con el resto. Debajo de la cruz grande se hizo un “recordatorio” en el piso, tapado por un vidrio transparente, donde se colocan los objetos que la gente deja como recuerdo, y que, al intemperie sería difícil conservarlos.

El cementerio está cerca del mar y cerca de la población de Darwin. Lo cuida Sebastián, un argentino casado con una chilena. Está impecable.

Al llegar cada uno fue a su tumba o a otra que representara a su ser querido si estaba desaparecido. “En el altar me esperaba el P. Peter Norris, franciscano capuchino, párroco de las Islas. Con nuestro pobre inglés y castellano, enseguida nos dimos un abrazo -nos habíamos escrito muchas veces- y preparamos la Misa lo mejor que pudimos pues el viento era muy fuerte y todo lo que poníamos sobre él se volaba.

Después de un rato, llevamos la imagen de la Virgen en procesión. Rezábamos el Ave María y me animé a entonar “mientras recorres la vida…”. Al depositarla provisoriamente al lado del altar, comenzamos con la Eucaristía. La mayoría se sentó en sillas que habían puesto alrededor de las primeras tumbas. Estaban todas las autoridades: gobernador, vice gobernador, comodoro, el pastor anglicano -Ricardo, que había estado en Argentina-, de los cascos blancos…

La Misa fue muy emotiva y sentida por todos. Hablé en la homilía sobre la necesidad de cerrar positivamente un duelo de tantos años, aprovechando de  ese lugar tan significativo para todos. En el ofertorio, abrimos la urna y los que quisieron se acercaron a depositar los recuerdos y ofrendas que traían de los distintos lugares del país. Después bendije la ermita e entronizamos la imagen de la Virgen en un clima de mucha emoción y recogimiento.

A partir de ese momento, tuvimos un rato más para poder estar en oración, cada uno donde quería. Tuvimos que regresar pronto al aeropuerto. Los tiempos quedaron muy escasos. Necesitábamos más…

La imagen de la Virgen de Luján, hermosa y enorme, de más de un metro y medio de altura, quedó bien visible en el cementerio: al lado de la cruz, como corresponde, cuidando a esos pibes y hombres que tanto la invocaron durante la guerra. Una mamá me decía, al regresar en el avión: “vuelvo más tranquila, ahora está la Virgen con ellos. Ya la trajimos. Es lo que me faltaba saber.”

En Río Gallegos nos recibió la banda del Ejército y esperamos unas tres horas a los dos aviones donde los familiares regresarían a Buenos Aires. Muchos me agradecieron que los acompañara y que sintieran una fuerte sanación durante la Eucaristía.

Me quedé hasta que se fuera el último, para saludarlos personalmente.

(*)Padre Obispo Juan Carlos Romanín, sdb.

Diócesis de Río Gallegos.

Santa Cruz, Tierra del Fuego

e Islas del Atlántico Sur.

Elecciones en el C.A.S.C

Viernes, 21 Agosto, 2009

El comienzo de los históricos equipos de fútbol de nuestra localidad, se asemeja al principio de cualquier club de nuestro país.

1923 fue el año que vio nacer al C.A.S.C. Fomentar la práctica de ese deporte que despierta tantas pasiones y además reunir a una nueva generación que pedía participación en la esfera deportiva local y regional constituyó uno de los postulados de la Comisión Directiva de aquellos años.

2009, año de elecciones…elecciones en el Club del rojo, verde y blanco. Fue así, como este domingo pasado los Socios del emblemático  Atlético de Santa Cruz votaron a sus representantes.

Por el cuarto oscuro desfilaron miembros de todas las generaciones, jugadores y familia. El edificio cercano a la ría albergaba a los candidatos de las dos  listas postulantes. Cada dos años la gente con su voto en la mano deposita su confianza a través de la ranura de la urna  tricolor.

Pasadas las seis de la tarde los resultados consagraron ganador por 175 votos  a la lista 10 “Por Siempre Piratas”.

Alguien había dicho “Esto es empezar de cero”…

Empezar de cero, solo que no se puede volver el tiempo atrás; Sí se puede intentar  volver a recuperar el sentido con el que el legendario Club Campeón de Campeones había nacido: Algunos pibes, unos arcos improvisados y la pelota.

El voto del candidato elegido.

El voto del candidato elegido.

La Comisión entrante estará presidida por Luis “Visi” Gal. Hablar de “los” Gal en Puerto Santa Cruz en palabras de alguien que sepa un poco de la historia local, es decir Atlético, es decir camisetas y goles.

La memoria colectiva de los santacruceños nativos o por adopción señala que Ernesto (el papá del “Visi”) integraba un equipo junto a sus otros hermanos Enrique, Salvador, Carlos y Juan y que juntos pateaban la pelota como ninguno. Otros nombres se recuerdan: Mateo Sapunar, Radosaldovic, Del Río, Diomeda…

Trás el alambrado, el arco iris.

Trás el alambrado, el arco iris.

2009 y al igual que en 1923 uno se puede imaginar que como en todo comienzo nada será fácil.

“Vinieron dos amigos de San Martín”.

Lunes, 17 Agosto, 2009
San Martín, el libertador.

San Martín, El Libertador.

La gente se fue concentrando en la Plaza San Martín  bajo un cielo gris y cerca de la hora de cumplirse un nuevo Aniversario de la  muerte del Padre de la Patria.

Todo indicaba que el acto en memoria del prócer trascurriría siguiendo los rituales que determina la formalidad del protocolo en estos casos.

Minutos después, cambio de planes y los que allí estabamos  quedamos amparados bajo el techo cubierto del gimnasio municipal “Juan Carlos Narvarte”.  Se hicieron presentes las autoridades civiles y militares, los alumnos acompañados de sus docentes representando a sus colegios con sus  respectivas banderas , las FFAA y de seguridad.

La Banda Municipal “Joaquín Andreu”  interpretaba los primeros acordes de Himno Nacional Argentino cuando escuché decir a quien estaba a mi lado: “Esta canción me emociona” (…) “Oíd el ruido de rotas cadenas: Ved en trono a la noble igualdad”.

Mientras seguía pensando en el contenido que, tantas veces repetimos como autómatas,  desde la puerta interna de uno de los costados del edificio entraron en escena un soldado y un suboficial  del  Regimiento de Granaderos a Caballo General San Martín. Ellos recorrieron muchos kilómetros para esta inusual visita.Granaderos.

 

La última imagen que tenía de ellos en Puerto Santa Cruz fue de cuando era chica y nos visitaron en el colegio. Había pasado mucho tiempo.

Símbolos de la historia y la cultura de la tradición criolla de Argentina, desde las gradas los observaba espectante,  vestidos con el mismo uniforme que usaran sus antepasados desde 1812.

 

Más allá de su apariencia y su función como Escolta Presidencial,  son para quien los ve y,  más aún para la mirada de un chico, una suerte de realidad traída de algún libro de historia.

Es por eso que durante la visita de los Granaderos,  los alumnos de todos los establecimientos educativos pudieron  disfrutar de su presencia para  conocerlos más de cerca.

“Vinieron dos amigos de San Martín” . Fueron las palabras de una nena que  los había visto en el jardín mientras sus ojitos se iluminaban recordando esa tarde.

En el nacimiento de nuestra Patria,  San Martín dispuso el reclutamiento de los hombres más aptos y estipuló un estricto código de disciplina, que hasta el día de la fecha se conoce bajo la denominación de  “Código  Sanmartiniano “.

El Libertador,  confiaba en una rigurosa disciplina militar, evocada no sólo en las maniobras y el entrenamiento, sino también en la esfera social del militar, que debía funcionar como figura ejemplificadora no sólo para sus camaradas de armas sino también para el resto de la sociedad.