El Correcaminos. Crónica de una muerte deseada.

coyote-y-correcaminos-1Debo admitirlo, sentí una satisfacción y felicidad rayanas con la morbosidad. Es que cuando un deseo tan largamente postergado se concreta,  uno no puede más que sentarse a disfrutar del ínfimo instante de placer que así como llega se va, dejando el sabor amargo del vacío a completar por otra fantasía casi incumplible.

El Correcaminos finalmente y felizmente fue liquidado, explotó en mil pedazos, desapareció hasta su última plumita,  y se lo tenía merecido. Ahora espero ansiosa el momento de que le llegue su turno al Palomo Mensajero, a Tweety y a los Pitufos, especialmente a Pitufina.

Por lo visto, mi fantasía infantil de ver eliminados a estos nefastos personajes, no me pertenecía de manera exclusiva sino que era compartida por miles, quizás millones de personas en el mundo.

Aunque difícil de confesar, a riesgo de ser tildados de psicópatas asesinos seriales de inocentes personajes de caricaturas, esta necesidad de darle su merecido al Correcaminos, fue concretada por  un genio de oriente que cristalizó el inconsciente colectivo y  –previo depósito de una considerable cifra en dólares- encomendó a una productora de dibujos animados  una última historia, pero esta vez con un final más justo y real que el original.

Varias razones se esconden detrás de estos sentimientos tan destructivos. Considero que  el Coyote, así como también el Escuadrón de la Muerte –con Pierre Nodoyuna a la cabeza- Sylvestre y Gargamel, en el caso de los Pitufos, lograron generar la identificación de un público consciente del fracaso como escollo ineludible en la vida de cualquier ser humano. Estos antihéroes representan al que “no pega una”; aquel que pierde casi siempre y la vida le sonríe poco y mal. Imposible no conmoverse con quien a pesar de intentar e intentar siempre pierde. Sobre todo, cuando quien le gana,  siempre gana.

El correcaminos como sus secuaces,  encarnan el “triunfo gratuito”. Representan con su actitud cínica y burlona a aquellos advenedizos a los cuales todo les sale bien sin el más mínimo esfuerzo.

En esta visión cosmogónica que explica el devenir universal como una lucha constante entre fuerzas del bien y el mal, siempre se postularán víctimas y victimarios. El secreto es animarse a  correr la cortina de las apariencias y saber quién es quién. Como metáfora de la vida real, este ejercicio nos ayudará a entender  muchos de los aspectos incomprensibles de las relaciones políticas, económicas y sociales en general.

Por lo pronto y como conclusión de esta larga y retorcida reflexión solo  me queda  agregar que a la enorme tribu de personajes nefastos y exhibicionistas les queda corta vida y si no, que se los cuente el Correcaminos..perdón ya no puede contar nada, Aleluya!.

LC


2 comentarios acerca de “El Correcaminos. Crónica de una muerte deseada.

  1. A mi me jode q se haya muerto el correcaminos, el andaba todo pancho y el coyote le rompía los cocos en su andar; para mi representaba el bien y la honestidad triunfando a final de cuentas por sobre el mal, porque en el mundo real hay personas que tienen como unica finalidad en la vida, joder a los que estan en paz, a los que trabajan honestamente o a cualquiera que se les cruce por el camino y para mi el coyote, Gargamel, (sobre todo Gargamel) pertenecen a esa calaña.
    Desde tu punto de vista, bienvenida la desaparicion del correcaminos, muerte a twity y al que se haga el tonto. Porque al final de cuentas la idea es la del bien triunfando por encima del mal, la del construir por encima del destruir, le toque a quien le toque llevar la batuta, la bandera o lo que sea q tenga que llevar consigo para lograrlo.
    Sos muy buena, me gusta, gente como vos le hacen bien a Santa Cruz, al Pais y al mundo.
    Anita

  2. Ja ja ja… yo tb esperaba que algún día sucediera eso…se hará justicia? (espero que no sólo con estos personajes de caricatura…) Besos

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