Maestras para la Vida‏

Recuerdos de la Nº2
Recuerdos de la Nº2

Ellas fueron mis maestras de la Escuela Provincial N° 2, las que me marcaron un camino a seguir en mi vida. Siempre nos decían que estudiáramos para ser docentes en la provincia, ya que en aquellas épocas escaseaban porque no se había producido todavía el aluvión de provincianos que se instalaron en Santa Cruz a partir de la década del 70. Insistían mucho en que no había Profesores de Educación Física ni maestros, e inculcaban en nosotros una vocación de servicio.
Mi primera  maestra, la de 1° grado Inferior fue María Cristina Rodríguez de Franco. Era una joven pequeña de estatura, morena y bonita. En esos momentos estaba soltera y vivía con sus padres en una casona a la vuelta de lo de la abuela Florentina Álvarez. De la primera maestra uno guarda el mejor de los recuerdos por su dulzura y paciencia, y eso siento yo por ella. Hasta me acuerdo del regalo que Mamá compró para que le llevara en el Día del Maestro: un alhajero que era una cajita de música.
Como no referirme a Anabe de Marinkovic, la maestra de Actividades Prácticas. Ella intentaba enseñarnos a realizar batitas de batista bordadas para bebés, manualidades bordadas con hilo perlé de hermosos colores, otras realizadas con paño lenci o con maderas pirograbadas. Los trabajos se intensificaban ante la cercanía del Día del Padre o de la Madre para que todos lleváramos a nuestras casas las artesanías realizadas por nosotros.
Olguita Clemente, Emita Fernández y Ema B. de Andersen eran las maestras que se destacaban por su dedicación y por el cariño que nos brindaban. Eran jóvenes y solteras, siempre con sus guardapolvos blancos impecables.
A Esther Martínez de Agulló todos le teníamos un profundo respeto que imponía solo con su presencia, pero dentro del aula ese temor se diluía al crear con sus alumnos una hermosa relación educador- educando.
Aintzane de Grillo era la maestra de quien nos queda el sereno recuerdo de alguien que fue como una abuela para sus alumnos.
El maestro Burgos era el único docente varón de la escuela, siempre serio y reservado.
El portero Pillancar era una institución dentro del colegio, cabeza de una numerosa familia, sus hijos eran nuestros compañeros y amigos.
No quiero olvidar a las hermanas Brea: Olga y Manolita, hermosas jóvenes que trabajaron en esos años como docentes en la Escuela.
Para finalizar; María E. Bech, la Srta. “Tití”, la Directora; ella conducía con maestría la institución coordinando la tarea de todos para que realmente nosotros, los alumnos, sintamos a aquella escuelita como nuestro segundo hogar.

GRACIELA


2 comentarios acerca de “Maestras para la Vida‏

  1. Que buen recuerdo trae esta nota…. la verdad se me viene a la memoria las Sras. que nos Hacian la leche se acuerdan LA TIA MOLI y Maria Radosaldovic y Noemi tocando el piano en la galeria del Col N°2 y nosotros cantando, todas ellas no han dejado algo para aprender en nuestras vidas.
    GRACIAS AL SUR DIGITAL….

  2. Gracias Carlos por tu comentario!!!!! Soy una santacruceña que solo vivió doce años de su vida en esa ciudad
    pero amo a mi querido pueblo donde viví una hermosa infancia. No recuerdo a las personas que nombrás, seran posteriores a mi etapa escolar, pero tengo muy presente las ricas tazas de leche que nos daban a mitad de mañana siempre con una factura de la panadería de Vidondo ( la única del pueblo en aquellas épocas) que los alumnos más grandes íbamos a buscar antes de esa merienda. Gracias y saludos!!!!!

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