PASTEROS

Me encontré en una fila larguísima de personas esperando ser atendidas por la pequeña ventanilla de la farmacia de turno. Cinco o seis cabizbajos delante de mí, con  la mirada perdida, algunos en las líneas de las baldosas, otros en sus propios zapatos. Mientras me entretenía especulando con sus necesidades medicinales, caí en la cuenta de que estaba en un lugar y un momento que nunca pensé ocupar. A la mañana el corazón latiendo desbocado, sin aviso ni motivo aparente, más que el tedio de estar paralizado en un típico embotellamiento mañanero rumbo al centro porteño. Pronto la huída desesperada, la interminable espera en la guardia del hospital, y el apático aunque casi burlón diagnóstico del galeno: “No tenés nada. Lo tuyo es estrés y ansiedad y un posible ataque de pánico. Voy a tener que medicarte porque esto empeora ehh!!!”

PastillasListo. Clonazepam y luego terapia, pero primero la pasta. Años pensando en esa pobre gente que tiene que terminar empastillada para sobrellevar la vida. Débiles, faltos de carácter y valores, que sucumben a la promesa de la anulación absoluta del sufrimiento, como si el dolor  y el sufrimiento no fuera la contracara necesaria del camino de la vida.   

Es verdad, nunca hay que escupir parar arriba. Caí, pensaba mientras esperaba mi turno en la farmacia. Ahora formo parte de ese grupo de desesperados que pretenden flotar. Bajé la guardia y me atropelló la impotencia de saber que no soy superman. Pero por qué a mí, si yo sé que te venden un buzón de entrada y que la máquina te come solo si te dejás. Evidentemente en algún momento de este último tiempo me dejé llevar y estoy pagando las consecuencias. Solo quisiera saber cómo se hace para no terminar integrando la creciente horda de pasteros. Yo, que me creía tan fuerte, no lo sé, como tampoco lo saben las cinco o seis personas delante de mí que se van, cada cual a su turno, satisfechos con su cajita de Rivotril con un 40% de descuento por obra social.


Un comentario acerca de “PASTEROS

  1. Cuanta verdad! el dolor y el sufrimiento la contracara necesaria del camino de la vida. Genial!
    Un primer aliciente sería tal vez huir de Bs As.

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