Preguntas o secretos

Por Néstor Bórquez

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Para todos aquellos que pueden gozar todavía de la luminosidad de una pantalla grande, del enorme vaso de pochoclos y la no menos enorme bebida a elección, de la butaca reclinable y el sonido envolvente, podrán disfrutar –según la variedad y actualización necesarias de la cartelera- de la última película de Juan José Campanella, El secreto de sus ojos. Este experimentado director, autor de películas como El hijo de la novia, Luna de Avellaneda, de la coproducción Vientos de agua (e incluso de algunos capítulos de las series norteamericanas Dr. House y La ley y el orden), vuelve con un policial -al parecer de la crítica-, magistral. Digo al parecer, porque para todos aquellos que no contamos con las delicias del séptimo arte en nuestros pueblos, deberemos esperar el viaje fortuito y la agenda disponible a un lugar con cine, o el tiempo necesario para su aparición en DVD. Afortunadamente, la película está basada en la primera novela de Eduardo Sacheri, La pregunta de sus ojos (2005), de mucho más fácil acceso.

Para los fanáticos de Todo con afecto, el programa en el que Alejandro Apo leía cuentos de fútbol, la historia de Sacheri es conocida. Cuenta Apo que a fines de 1996, recibió tres cuentos del autor y sin lectura previa –una costumbre habitual en esos tiempos- los leyó en su programa. Sucedieron dos hechos singulares: la emoción de Apo, que no pudo concluir con la lectura de uno de ellos porque la nostalgia lo embargaba, ya que le recordaba a su infancia y la recepción de los oyentes, que no sólo “pedían otra”, sino que preguntaban dónde podían conseguir el libro. Esos cuentos y varios más dieron forma a los futuros libros que se hicieron famosos: Esperándolo a Tito; Un viejo que se pone de pie; Te conozco, Mendizábal y Lo raro empezó después. Si bien en su mayoría son cuentos de fútbol, encasillarlos sólo en ese lugar es injusto, porque los relatos tematizan mucho más: oscilan entre los recuerdos de la infancia, la nostalgia, el compañerismo, los odios y los amores. Como en los cuentos de Osvaldo Soriano, el fútbol no es más que una excusa para hablar de pasiones más profundas y sustanciales.

Con esa trayectoria en el relato corto, Sacheri saca su primera novela en 2005 y termina de confirmar su maestría como narrador. Uno de los actores de la película de Campanella al momento de promocionar el film resaltaba que es difícil encasillarla: tiene suspenso, toques policiales, algo de humor y como postuló alguno, es ante todo una historia de amor. Esa indefinición genérica es propiedad de la novela, porque La pregunta de sus ojos cuenta más de una historia y transita más de un género. Construido como un relato enmarcado en otro, el libro cuenta la vida de Benjamín Chaparro, que apenas jubilado como prosecretario de un Juzgado de Instrucción decide ocupar su tiempo libre escribiendo una novela. En ella cuenta un caso que tuvo que afrontar y que de alguna manera marcó su vida personal y laboral: la resolución de un asesinato. La primera parte de ese relato tiene todos los condimentos necesarios de un policial de enigma: una mujer es violada y asesinada en su casa, minutos después de que su esposo desayunara con ella y se marchara a su trabajo. La causa parece condenada al fracaso: no existen pistas claras ni un relato convincente de algún testigo. Sin embargo, el poder deductivo y la capacidad extraordinaria de observación de Chaparro permiten descubrir al supuesto asesino. El problema radica en que éste desaparece y sólo un hecho azaroso permite atraparlo.

La maestría narrativa para hacer con estos datos un relato memorable son los que generalmente definen a las buenas novelas policiales y en este caso, Sacheri avanza un poco más allá. Porque en la mitad de la novela, lo que parecía ser un enigma con derivaciones indescifrables, se transforma en un caso resuelto: el asesino atrapado y preso. A partir de allí, la segunda parte de la historia se torna una novela negra: con el duro contexto de represión de los años más oscuros de nuestra historia los personajes serán perseguidos e intimidados y lo que parecía un caso resuelto se torna pesadilla. El simple enigma a resolver deja paso a una historia oscura de corrupción, violencia política, revanchismo y venganza. Esos son los condimentos que hacen de esta novela un relato recomendable, porque la historia no gira sólo en el caso policial; sobresalen detalles que parecen menores y en realidad son el valor agregado de toda buena novela: la entrañable metáfora sobre la amistad que representan Chaparro y Sandoval, el relato de un amor inconfesado, los pormenores del sistema judicial, la soledad y la nostalgia.

La novela es excelente y se presupone que la película no será la excepción, porque sumando la capacidad de Campanella, la ayuda del propio Sacheri en la confección del guión, más el reconocido trabajo actoral de Ricardo Darín, Guillermo Francella, Pablo Rago y Soledad Villamil en los personajes principales, el resultado debiera ser positivo. Por supuesto que la lectura de un libro no es homologable a mirar una película, pero ninguna de las dos acciones tendrían que representar los polos del entretenimiento. Siempre existirán momentos imposibles de llevar a la pantalla y escenas difíciles de imaginar mediante palabras. Igualmente, para todos aquellos que disfrutan de los dos momentos, es una buena oportunidad para “mirar” su propia película antes de “leer” la versión de Campanella.                         


2 comentarios acerca de “Preguntas o secretos

  1. Estimado Nestor ja ja ja ja que alegria me da leer una nota tuya en este lindo medio yo tambien soy fana de Eduardo y disfruto de sus libros despues con mas tiempo me comunico con vos un abrazo profe Jose
    Aguente el Leon Ja jaja (chiste Interno)

  2. Muy buena nota como me tenes acostumbrado. Eduardo es un genio, gracias por presentarmelo, y la película es excelente. Acabo de verla en la pantalla grande y me gusto todo, la historia, las actuaciones, etc.
    Me gusto la pagina, felicitaciones!!

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