UNA DE PIRATAS -La fantástica historia del tesoro del Polar Mist-

clasificación y verificacióntraslado de lingotes

Tremenda película es la que se hicieron algunos medios periodísticos cuando a principio de año -el 18 de enero- el pequeño pesquero chileno  Polar Mist, se hundió en el estrecho de Magallanes con toda su humilde estructura y las 9,5 toneladas de  bullón dorado (mixtura de plata y oro),  pertenecientes a las empresas mineras Cerro Vanguardia y Tritón,  valuadas en unos 22 millones de dólares.

El fondo del mar fue su destino según se pudo constatar,  finalmente y en contra de todas las fantasías desplegadas. Las versiones más disparatadas daban cuenta  de maniobras de traspaso del metal en altamar, o más comprometedoras aún para las autoridades aduaneras argentinas, las que ubicaban al barquito en el fondo del mar, pero vacío de todo resplandor dorado.

La ficción duró exactamente seis meses y monedas. El domingo 2 de agosto, la empresa rescatista holandesa Mammoet, contratada por la aseguradora Lloyds, trajo a buen puerto –literalmente-  el 99,9% de la carga hundida con el Polar Mist y sus supuestos secretos. Solo un lingote se perdió en el camino. Nada, si se piensa que los buzos de la empresa rescatista trabajaron a oscuras, a tanteo y a una profundidad de casi 80 metros. El lingote perdido, perteneciente a Cerro Vanguardia, estaría valuado en unos 60 mil dólares.

A las 06 de la mañana y en un operativo nunca visto en el tranquilísimo puerto de Punta Quilla, autoridades aduaneras, judiciales y de Prefectura Naval recibieron uno por uno los lingotes de metal dorado que tantas suspicacias habían despertado.

Aunque el rescate resultó exitoso, durante la jornada se vivieron momentos de extrema tensión, entre los representantes legales de las empresas propietarias del metal dorado y las autoridades presentes en el lugar,  quienes a fuerza de respetar la Ley  debieron contener a los legos que en ese momento parecían desconocer toda norma.

Para recuperar la carga, no bastaba decir “esto es mío y me lo llevo ahora”. Los trámites de rigor, sumamente necesarios para evitar nuevas sospechas (y seguir alimentando a los fantasiosos de turno) no fueron realizados en tiempo y forma y por tal razón, los arrumbados pero valiosos lingotes del Polar Mist  todavía esperan ser rescatados de la bóveda del Banco Nación de Puerto Santa Cruz  por su príncipe azul, en este caso un simple documento que acredite su pertenencia, para que su sueño de llegar a  Suiza  se concrete rápidamente…antes de que comience a sospechar que era más valioso como tesoro perdido en el fondo del mar, que como tosco  y deslucido bullón dorado que alguna vez  pensó en convertirse  en fino, preciado y muy real lingote de oro para el anillito de la dama y el reloj del caballero.


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