Al Sur Digital
Publicación Quincenal
Puerto Santa Cruz
8 Septiembre 2010
Portada Subscribirse

Al Sur DigitalAl Sur Digital

Post Periodismo.

Subscribirse a Al Sur Digital
Ud puede anunciar en Al Sur Digital! Espacio disponible Advertise Here Advertise Here Advertise Here

Aguas turbulentas.

ASD_MEl puerto de Punta Quilla es uno de los más profundos y con condiciones naturales excepcionales de los que existen en la región patagónica. Pero como toda gran obra, tiene una gran historia detrás. Todos los que la han vivido no dejan de contarla como una película: manifestaciones, banderas, bloqueos, policías. Tensión, pasiones encontradas y suspenso son condimentos por demás emocionantes para conocer una de las tantas páginas de la historia de Puerto Santa Cruz.

Como toda buena historia existe un momento que la define y que se transforma en memorable. Desde pequeño escucho el relato familiar sobre ese día. Mi padre, un joven policía tratando de poner orden y mi madre, su novia, una estudiante secundaria manifestando frente a él. Pero no es único caso, no es más que un ejemplo de la participación de todo un pueblo peleando por una misma causa: la creación del puerto que hoy está en todos los mapas de la costa patagónica. Escuché esta historia más de una vez y por diferentes personas, que inflando el pecho de orgullo no escatiman detalles.

Los antecedentes son conocidos: la construcción de un puerto en la Patagonia era materia de debate político nacional porque se necesitaba una salida para el carbón y otros recursos naturales que producía la provincia. Luego de gestiones nacionales y provinciales –el intendente Juan Carlos Narvarte tiene un capítulo especial en ese relato- se confirma la obra y comienza vertiginosamente su concreción. Esa misma velocidad, -seguida por un pueblo expectante- es la que hace más evidente el contraste con la noticia que se recibe unos meses después: la orden de detener todo. La construcción del puerto de Punta Loyola, a sesenta kilómetros de Río Gallegos se interponía –por intereses políticos y económicos contrapuestos- con la obra iniciada.

A partir de aquí la historia se torna épica. Reuniones en el Cine Perfect, debates públicos, materia de discusión en el colegio secundario, entre otras acciones. Lo cierto es que se llega a una decisión aceptada por la mayoría: bloquear el despegue del avión de la línea LADE de manera sorpresiva para expresar el descontento y hacer público y nacional el reclamo. El día elegido fue el sábado 8 de Septiembre –era el año 1973- cuando sincronizadamente una caravana se dirigió una hora antes para esperar el vuelo de las 9.25 horas. Ése es el día que todos recuerdan. Soleado, sin viento, el marco ideal de una foto para la posteridad. La fila de autos que recorre los pocos kilómetros hasta el aeropuerto, la espera ansiosa y por fin la aparición del avión. Si hasta este momento la sucesión de hechos no es propia de una película, lo que sigue lo acerca bastante. Los manifestantes bloquean la pista con sus autos y el Comandante de la nave les exige que la liberen. Ante la negativa, las amenazas se suceden –alegan que al tratarse de un secuestro las penas serán graves- y llaman a la Policía.

Siempre me imagino esa situación como una extraña obra de teatro. Policías amigos del barrio o jugadores del Sportivo o Atlético o novios –como mi padre- o hijos o primos de los que en frente de ellos, protestaban obstinados. También pienso en cuántos de ellos se hubieran sacado el uniforme para gritar sin limitaciones. Lo cierto es que no hubo violencia aunque la situación era tensa. El jefe de la policía decide comunicarse con el Gobernador de la provincia Jorge Cépernic que se encontraba en Río Turbio y ante la promesa de dirigirse esa misma tarde al pueblo, los manifestantes deciden despejar la pista. El llamado de atención había funcionado, porque no sólo las autoridades se harían presentes sino que la noticia fue publicada en diarios nacionales como Clarín o La Nación. Las reuniones continuaron y los carriles de negociaciones también, aunque el reclamo popular había dejado la impresión de que la construcción del puerto había retomado su camino original. Y así fue: el Gobernador se hace presente con su comitiva a las 14 horas y luego de largas charlas y debates se compromete a ayudar a que las gestiones –aparentemente trabadas en Capital Federal- se lleven a cabo. Se conforma una comitiva que lo acompañará, formada por vecinos, comerciantes, y el sacerdote del pueblo y como corolario en poco tiempo las obras se retoman para finalmente inaugurarse en el año 1978.

Todos los que relatan el hecho, conscientes del cambio que el mundo ha experimentado, no se cansan de repetir el aire de felicidad por el esfuerzo mancomunado, por un bien para todos, la falta de intereses particulares o fines ideológicos. Era sólo un pueblo que entendía que ese puerto iba a traer directa o indirectamente prosperidad y trabajo para todos. Todavía me pregunto si lo hizo, si realmente el puerto fue esa fuente de riqueza o si fue utilizado como correspondía a su origen. O será que una obra de esta envergadura necesita una política de pesca y trabajo responsable para que funcione como debe. O la decisión política clara para no perder oportunidades: recuerdo hace años el acto político que se hizo ante la construcción de un puerto en el norte de la provincia, para que en un futuro -que todavía no llega o me parece que no vi- funcione con actividades que en ese momento y hasta el día de hoy puede hacer el puerto de Punta Quilla. Igualmente, nada debe dejar de opacar uno de los movimientos populares espontáneos que en Puerto Santa Cruz siguen causando orgullo y algo de nostalgia.

Gilgamesh.

3 Respuestas sobre “Aguas turbulentas.”

  1. Guillermo dice:

    Lindísima nota y aunque no estuve, con tu relato imaginé haber estado. Ojalá nuestros dirigentes se pongan a la altura de aquellos hombres presentes en tal memorable jornada.
    A veces me pregunto: ¿para que se habrán postulado? ¿No buscan trascender por algo importante o solo les importa lo espurio y personal?. Los votó el pueblo. No lo designó un gobernador o una presidente.
    Aguante Gilgamesh.
    Guille

  2. María dice:

    Gilgamesh tus historias son apasionantes. Recuperan, con un inconfundible estilo literario, la historia viva de este pueblo. Me encantaría leer algo sobre el robo al banco anglo, uno de esos episodios coloridos de la historia de nuestra historia. Felicitaciones!

  3. juan carlos dice:

    Felicitaciones Gilgamesh muy buen artículo.

Este servicio tiene el propósito de sumar valor a las notas y establecer un contacto fluido con los lectores. Los comentarios deben ajustarse al tema de la nota comentada. Se agradece la brevedad y claridad, y el uso de un lenguaje correcto: las malas palabras y los insultos serán eliminados. AL SUR DIGITAL se reserva el derecho de modificar o eliminar el contenido de un comentario, si éste excediera los límites de la corrección y el respeto que procuramos como estilo.